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Médicos Sin Fronteras es una organización humanitaria internacional que asiste a víctimas de conflictos armados, desastres naturales, epidemias y a personas sin acceso a atención médica. Fue creada en 1971 por un grupo de médicos y periodistas franceses tras la guerra civil de Nigeria, y es de financiación privada. Su trabajo se basa en principios como la humanidad, neutralidad o la independencia del poder político, religioso y económico. Además, denuncia violaciones de derechos humanos.
La necesidad de la asistencia humanitaria
La asistencia humanitaria se internacionalizó con el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) creado en 1863 y se extendió sobre todo tras la Segunda Guerra Mundial. La Cruz Roja ha asistido a la población en muchos conflictos y se rige por el principio de neutralidad. Para ello obliga a sus trabajadores a guardar silencio sobre cada contexto. Sin embargo, esta obligación entró en conflicto en la guerra civil nigeriana (1967-1970). Tras los intentos de independencia de Biafra, en el sudeste, el Gobierno ejecutó una guerra de asedio y miles de civiles sufrieron grandes hambrunas. El CICR asistió a la población, pero su respeto al principio de soberanía de los Estados limitó su trabajo, que requería el consentimiento de las partes.
Por ello, un grupo de médicos y periodistas franceses denunció la inefectividad de la Cruz Roja en Biafra. Defendieron la violación de la soberanía estatal a favor de salvar las vidas de los civiles y de denunciar las violaciones de derechos humanos. La postura tomó forma con la fundación de Médicos Sin Fronteras en 1971. La organización impulsó el principio de injerencia humanitaria, el deber de asistir a la población civil en caso de necesidad sobrepasando la soberanía estatal si es necesario. Su creación supuso una nueva corriente humanitaria, llamada “sinfronterismo”, que primaba la independencia frente a la neutralidad, y se crearon numerosas ONG no religiosas y de denuncia.
Desde entonces se han desarrollado los marcos legales para regular y facilitar la asistencia humanitaria. En 1991 la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó la resolución 46/182, que organiza sus principios, y creó la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) y el Comité Permanente entre Organismos. En 1997 se estableció el Manual Esfera, las normas orientadas a mejorar la calidad de las respuestas humanitarias. Asimismo, la ONU llevó a cabo en 2005 la Reforma Humanitaria, por la que organizó su trabajo humanitario en once áreas temáticas con agencias especializadas. Algunas de ellas son la FAO, para la seguridad alimentaria, Acnur, para los refugiados, o la OMS.
En ese marco, Médicos Sin Fronteras ha atendido a la población más vulnerable. También ha visibilizado violaciones de derechos humanos, casos de corrupción y la obstaculización de la atención médica. Hoy en día está compuesta por veintiséis asociaciones independientes repartidas por el mundo, veinticuatro secciones apoyan a las misiones y dieciocho oficinas. La organización tiene proyectos en más de setenta países y cuenta con cerca de 68.000 trabajadores.
Médicos sin Fronteras y el debate de la neutralidad
El primer desastre medioambiental en el que ayudó Médicos Sin Fronteras fue en 1972 después de que un terremoto arrasase Managua, capital de Nicaragua. Dos años más tarde auxilió a los afectados en Honduras tras el huracán Fifi-Orlene. Estableció sus primeras misiones en campos de refugiados en 1975, cuando la población camboyana emigró a Tailandia huyendo de los Jemeres Rojos. De igual modo, su primera misión en tiempos de guerra fue en 1976, cuando asistió a los civiles afectados por la guerra civil libanesa en 1976. En la actualidad asisten a la población en la Franja de Gaza, donde sus instalaciones han sido atacadas.
Médicos Sin Fronteras se diferencia de otras ONG por su dualidad activista y sanitaria. Esta particularidad ha sido premiada en numerosas ocasiones, incluso con el Nobel de la Paz en 1999 “en reconocimiento a la labor humanitaria pionera de la organización en varios continentes”. Pese a ello, la organización ha sido expulsada del terreno varias veces debido a sus denuncias. Por ejemplo, en Etiopía en 1985, cuando denunció el plan del Gobierno de desplazar al sur a la población del norte. Estas situaciones han generado un debate interno sobre los alcances de la neutralidad y cómo compatibilizar la asistencia humanitaria y las denuncias de violaciones de derechos humanos.