¿Qué es un cordón sanitario?

El término “cordón sanitario” ha pasado de la medicina a la política. En el primer caso son las barreras para evitar que una enfermedad se propague, y en el segundo es un acuerdo entre partidos o países para evitar la influencia de otro
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¿Qué es un cordón sanitario?
Fuente: Savvas Stavrinos (Pexels)

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Un cordón sanitario es un acuerdo entre partidos políticos para aislar a otro o entre países para evitar que se expanda una influencia que consideran peligrosa. El término saltó de la medicina a la política y en el siglo XX se usó en las relaciones internacionales tras la Primera Guerra Mundial o en la Guerra Fría. En política nacional, sobre todo partidos de izquierda y derecha moderada han formado cordones sanitarios contra la extrema derecha, pero se han ido difuminando en las últimas décadas.

De la medicina a la política internacional

En medicina, un cordón sanitario son las barreras para evitar que una enfermedad infecciosa o una plaga se propaguen. Se usaron en la Edad Media contra la peste negra y en los siglos siguientes contra distintas enfermedades, pero el primer uso del término se dio en Francia en 1821. Ese año los franceses fijaron un cordón sanitario en la frontera con España ante la epidemia de fiebre amarilla que afectaba a Barcelona. Francia envió una flota para vigilar la costa catalana, cerró sus puertos a barcos procedentes de Cataluña y mandó tropas a los Pirineos. Ya entonces hubo implicación política, pues el cordón sanitario se mantuvo para contener el liberalismo español, que atemorizaba a los totalitarismos europeos. Desde entonces también ha habido cordones sanitarios en ciudades, provincias o frente a países específicos, para contener desde el cólera o el tifus hasta la gripe de 1918, el ébola en 2014 o la covid-19 en 2020

Ya extendido el término, los cordones sanitarios pasaron a la política internacional desde el siglo XX para contener una influencia considerada peligrosa. Después de la Primera Guerra Mundial, los Aliados occidentales formaron un bloque contra Alemania y la recién surgida Unión Soviética. La idea se repitió en la Guerra Fría: Estados Unidos y la URSS buscaron expandir su influencia en Europa y el mundo, y la división en el Viejo Continente derivó en el telón de acero entre el oeste capitalista y el este comunista. Estados Unidos impulsó alianzas como la OTAN para contener el comunismo, pero también acuerdos para instalar bases militares en Europa y Japón y así rodear a la URSS en un cerco geopolítico.

Estados Unidos mantuvo y amplió ese cerco geopolítico contra Rusia y continúa hoy en día. Antes de invadir Ucrania en 2022, Moscú manifestaba que la OTAN había formado un frente de contención a su territorio a través de miembros como Polonia, los países Bálticos, la República Checa y Hungría, que completaría con Ucrania y Georgia. Aunque no haya hablado de “cordón sanitario”, la idea era la misma.

Cordones sanitarios contra la extrema derecha

Los cordones sanitarios también surgieron en política nacional. Desde la Guerra Fría ha habido alianzas de partidos para evitar que gobiernen o ganen peso formaciones sobre todo de extrema derecha a partir de los años ochenta. En Bélgica, por ejemplo, los partidos principales se alinearon en 1989 contra la formación Vlaams Blok, ahora Vlaams Belang. Pero el fenómeno se popularizó, otra vez, en Francia, cuando consevador Jacques Chirac no pactó con el emergente Frente Nacional de Jean-Marie Le Pen. El cordón sanitario terminó sumando a la izquierda para evitar que la extrema derecha llegara al poder.

La idea se mantuvo a principios de siglo XXI entre la izquierda y la derecha moderada para marginar a partidos de extrema derecha. En Francia contra la renombrada Agrupación Nacional de Marine Le Pen, en Alemania contra Alternativa para Alemania, en Bélgica, en el Parlamento Europeo contra las coaliciones de extrema derecha o en España contra Vox. En Brasil también hubo un cordón sanitario frente a Jair Bolsonaro en las elecciones presidenciales de 2018, pero resultó elegido. En esa línea, los cordones sanitarios se han fracturado en la última década. Los partidos de extrema derecha han entrado en instituciones locales, regionales y nacionales, ganando terreno a la derecha tradicional. Priorizan cuestiones como la migración, la seguridad o el nacionalismo hasta hacerse necesarios o decisivos para gobernar.

Carlota García

Gijón, 1998. Graduada en Estudios Internacionales y Máster en Geopolítica y Estudios Estratégicos. Interesada en el análisis de conflictos, geopolítica, seguridad y las relaciones internacionales.