¿Qué es el Gobierno de cohabitación en Francia?

El triunfo de la izquierda en las legislativas francesas puede resultar en un nuevo Gobierno de cohabitación. En ese caso, el presidente seguiría siendo Emmanuel Macron, que tendría que designar un nuevo ministro en reemplazo de Gabriel Attal
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¿Qué es el Gobierno de cohabitación en Francia?
El presidente francés Emmanuel Macron y la líder opositora Marine Le Pen. Fuente: Copyleft y Foto-AG Gymnasium Melle (Wikimedia Commons)

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La cohabitación en Francia es la situación en la cual el presidente, que es el jefe del Estado, pertenece a un partido político distinto al del primer ministro, jefe del Gobierno. Como resultado, dos formaciones de diferente signo político comparten el poder. Este fenómeno se produce porque Francia tiene un sistema político semipresidencialista diferente a los regímenes parlamentarios, como el de España. 

En el modelo francés, el presidente es elegido por sufragio directo en las elecciones presidenciales. Sin embargo, el primer ministro lo nombra el presidente en función de la composición de la Asamblea Nacional, cuyos diputados se escogen en las legislativas. Puesto que el Gobierno necesita el apoyo de la Asamblea, el presidente está forzado a designar un primer ministro del partido o coalición mayoritaria.

Un escenario que limita al presidente

La cohabitación reduce la capacidad del presidente para impulsar su agenda política. En Francia, la dirección del Gobierno recae en el primer ministro. Como la coalición del presidente suele tener mayoría en la Asamblea, el primer ministro actúa en la práctica como un subordinado del jefe del Estado. Sin embargo, con la cohabitación, el presidente preside el Consejo de Ministros, pero pierde influencia sobre él, especialmente en política interna, ya que nombra los ministros a propuesta del primer ministro.

En política exterior, la situación es más ambigua. La Constitución francesa establece que el presidente es el jefe de las Fuerzas Armadas, preside los consejos de defensa nacional, negocia y ratifica los tratados internacionales y decide sobre el uso de la fuerza. Sin embargo, el texto constitucional también afirma que el Gobierno administra el Ejército y es el responsable de la defensa.

Aun con todo, el presidente tiene instrumentos para obstaculizar al Ejecutivo. La presidencia le otorga un altavoz mediático para posicionarse públicamente contra el Gobierno y presionar para condicionar sus políticas. Además, cuenta con competencias para obstruir la acción gubernamental. El presidente tiene la facultad de firmar decretos y ordenanzas en el Consejo de Ministros, que no necesitan aprobación parlamentaria. Si se niega a hacerlo, obliga al Gobierno a convertirlos en un proyecto de ley tramitado en la Asamblea, ralentizando su acción política. Sin embargo, su principal baza es la potestad de disolver la Asamblea Nacional, siempre que haya transcurrido un año desde su última disolución.

La cohabitación: un legado de De Gaulle

La posibilidad de la cohabitación surgió en Francia con la implantación de la Quinta República en 1958. El general Charles de Gaulle, que había sido presidente entre 1944 y 1946, regresó a la presidencia para gestionar la crisis económica y política del país durante la guerra de independencia de Argelia. De Gaulle consideraba que los partidos y el Parlamento eran responsables de la inestabilidad política que habían vivido los Gobiernos de la Cuarta República. Por ello, quiso fortalecer los poderes presidenciales y reducir los de la Asamblea Nacional.

De este modo, la Constitución de 1958 acabó con el sistema parlamentario e instauró una república semipresidencialista, en la que el presidente sería elegido mediante el voto popular y gozaba de mayores competencias. Durante décadas, el modelo gaullista funcionó como un régimen presidencialista, ya que el partido del presidente tenía mayoría absoluta en la Asamblea. Sin embargo, el nuevo sistema también abría la puerta a una posible cohabitación entre fuerzas políticas distintas.

Desde entonces, Francia ha tenido tres Gobiernos de cohabitación. El primero se produjo en 1986. Las elecciones legislativas de aquel año dieron el triunfo a la derecha gaullista, lo que obligó al presidente, el socialista François Mitterrand, a nombrar como primer ministro al líder conservador Jacques Chirac. Mitterrand viviría un nuevo Ejecutivo de cohabitación entre 1993 y 1995, cuando compartió el poder con el derechista Édouard Balladur. Sin embargo, el Gobierno de cohabitación más largo se dio entre 1997 y 2002, con Jacques Chirac de presidente y el socialista Lionel Jospin como primer ministro. Durante ese lustro, Chirac vio al Ejecutivo aprobar medidas de izquierda como la semana laboral de 35 horas o la cobertura de salud universal.

La cohabitación entre Chirac y Jospin fue la última en Francia hasta la fecha. Tras la reforma constitucional del 2000, que reducía el mandato presidencial de siete a cinco años, las elecciones presidenciales y legislativas se fijaron el mismo año. Esto facilitó que los presidentes confirmaran sus triunfos electorales con una mayoría absoluta en la Asamblea Nacional, garantizando la gobernabilidad. Sin embargo, este ciclo se rompió en 2022, cuando Emmanuel Macron salió reelegido como presidente en mayo, pero su coalición perdió la mayoría parlamentaria el mes siguiente. Esto ha dificultado la acción de su Ejecutivo, que tuvo que gobernar en minoría con el apoyo externo de la derecha tradicional.

Toda esta situación ha forzado a Macron a aprobar leyes por decreto sin apoyo de la Asamblea y a afrontar varias mociones de censura. La debilidad del Gobierno, unida a la debacle del macronismo en las elecciones europeas de junio, convencieron al presidente para adelantar las elecciones legislativas este año. Sin embargo, los resultados de la segunda vuelta el pasado domingo, que ganó la coalición de izquierdas liderada por Jean-Luc Mélenchon, auguran una nueva cohabitación o como mínimo un nuevo primer ministro en reemplazo de Gabriel Attal.

David Gómez

Guadalajara, 1999. Doble grado en Relaciones Internacionales y Periodismo por la URJC. Ciencias Políticas en la Università degli Studi di Firenze. Apasionado de la geopolítica, el deporte y el cine.