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¿Por qué EE. UU., China o Rusia no aceptan la jurisdicción de la Corte Penal Internacional?

¿Por qué EE. UU., China o Rusia no aceptan la jurisdicción de la Corte Penal Internacional?
Corte Penal Internacional de La Haya. Fuente: OSeveno (Wikipedia)

A raíz de la cada vez más tensa relación entre la Corte Penal Internacional y países como Estados Unidos, Juan Felipe Isaza pregunta a través del formulario de EOM explica por las razones por las que ciertos países no aceptan la jurisdicción de este tribunal.

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La Corte Penal Internacional (CPI) es el tribunal encargado de juzgar a los individuos responsables de ciertos delitos muy graves: genocidio, crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra y agresiones entre Estados, así como aquellos acontecimientos que el propio Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas o un Estado remite a la CPI. Sin embargo, la Corte tiene importantes fronteras que no puede cruzar a la hora de expedir dictámenes. Para empezar, su jurisdicción se aplica únicamente a los países firmantes del Estatuto de Roma —tratado constituyente de la organización— o a los nacionales de estos. Y hay una serie de países que no aceptan la figura de este tribunal, entre las que destacan Estados Unidos, China, India, Pakistán, Turquía, Israel o Rusia. 

Para ampliar: “¿Impunidad para los crímenes internacionales”, Pol Vila en El Orden Mundial, 2018

Estados Unidos es especialmente relevante porque, de hecho, su Gobierno formó parte de la negociación y redacción del Estatuto de Roma, pero después nunca lo ratificó. Este país atraviesa, en la actualidad, momentos de clara hostilidad hacia el tribunal. Episodios como la reciente denegación de su visado a la fiscal que investigaba posibles crímenes cometidos por soldados estadounidenses en Afganistán no han hecho más que avivar dicha tensión.

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La Corte Penal Internacional está lejos de tener una aplicación universal. América Latina y Europa, seguidas de África subsahariana, son las regiones que están cerca de la unanimidad en la aceptación de la jurisprudencia de la CPI. Fuente: Corte Penal Internacional

En un primer momento, el país norteamericano se mostró muy activo en las negociaciones para crear la Corte. No obstante, su propuesta original de que la CPI quedara supeditada al Consejo de Seguridad de la ONU fue rechazada —lo que, por la conformación del Consejo, habría significado que EE. UU. hubiera tenido poder de veto sobre los casos aceptados—. Ante la negativa del resto de naciones, la propuesta quedó aparcada, momento a partir del cual la superpotencia norteamericana se ha venido distanciando del proyecto del tribunal.

En este sentido, aunque EE. UU. ha mantenido diversas posiciones respecto al tribunal —desde la cooperación hasta la aversión pasando por la indiferencia— ninguna Administración se ha mostrado dispuesta a integrarse en la institución. Hay quien considera que la entrada del país en la Corte es muy improbable debido a algunas de las nociones políticas básicas estadounidenses. Entre otras, destacan la reticencia a ceder competencias a organismos internacionales o el miedo a que leyes acordadas internacionalmente acaben vulnerando su identidad nacional, así como a que sus ciudadanos sean juzgados por un organismo no estadounidense. 

La Federación Rusa también firmó el Estatuto pero no llegó a ratificarlo. Entre otras cuestiones, ha aflorado la tensión debido a las sugerencias del tribunal de que la situación en Crimea es un conflicto bélico internacional. Esto se suma a las acusaciones que se han proferido contra el Gobierno de Putin por su actuación en la guerra siria, dando lugar a que el país haya retirado su firma del Tratado de Roma en 2016.

China, por su parte, ha criticado la supuesta parcialidad de la Corte Penal Internacional. En este sentido, instituciones como Amnistía Internacional también han apuntado a la excesiva atención —casi en exclusividad— que el tribunal presta a África. Asimismo, el país asiático acusa al tribunal de no respetar la ley internacional —puesto que el Estatuto de Roma dictamina que la CPI puede vulnerar la inmunidad de jefes de Estado— o de poner en peligro el sistema de seguridad internacional al duplicar las capacidades del Consejo de Seguridad. Por otro lado, a Pekín le llueven las críticas tras haber sido señalada como responsable de crímenes contra la humanidad por sus conflictivas acciones en el mar de China Meridional y su destrucción medioambiental, entre otros asuntos.

En definitiva, las razones por las que países como China, EE. UU. o Rusia no aceptan la actuación de la Corte Penal Internacional responden a intereses políticos diversos, que incluyen desde evitar ser procesados por acontecimientos puntuales hasta motivaciones insertas en la tradición política nacional. Sea como fuere, las críticas realizadas al tribunal demuestran que sus problemas exceden el que las grandes potencias no estén dispuestas a someterse a su jurisdicción.

Para ampliar: “La utopía de una Corte Penal Internacional”, Blas Moreno en El Orden Mundial, 2018

En EOM explica respondemos a las preguntas que nuestros lectores nos hacen. Queremos seguir fomentando la divulgación internacional y ayudaros a comprender un poco mejor cómo funciona el mundo. Si tienes alguna pregunta sobre temas internacionales no dudes en mandárnosla a través de este formulario.

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