Defender a los uigures o llevarse bien con China: el dilema de los países musulmanes

China enfrenta cada vez más críticas por sus abusos contra la minoría uigur, de religión musulmana, en la región de Xinjiang. Hasta ahora los países musulmanes no se han unido a las condenas de la comunidad internacional, pero sus líderes se enfrentan a un dilema: permanecer en silencio para cuidar su relación con Pekín o alzar la voz para defender a los uigures, como les piden sus ciudadanos.
GeopolíticaAsia-PacíficoChina
Defender a los uigures o llevarse bien con China: el dilema de los países musulmanes
Fuente: Malcolm Brown (Flickr)

Esta funcionalidad está reservada a suscriptores.Guardar artículo

La situación de la minoría uigur en la región noroccidental china de Xinjiang capta cada vez más atención internacional. Periodistas, investigadores y refugiados han acumulado evidencias durante años sobre vigilancia masiva, campos de detención y torturas. Países como Estados Unidos también han puesto el foco en ello. En los últimos días de la Administración Trump, el secretario de Estado Mike Pompeo declaró que China cometía un genocidio contra los uigures. Poco después, el Gobierno de Joe Biden se unió a la Unión Europea para imponer sanciones contra oficiales chinos por las “violaciones y abusos de los derechos humanos”.

Estas acciones contrastan con la posición de los países musulmanes. Estados como Pakistán, Arabia Saudí o Egipto se unieron en 2019 a más de treinta países en una carta al Consejo de Derechos Humanos de la ONU que afirmaba que China estaba en un “proceso de contraterrorismo y desradicalización” en Xinjiang y que respetaba los derechos humanos. El silencio de los Gobiernos de países musulmanes sobre las acciones de China contra el islam en su territorio, que incluye la destrucción de mezquitas o la confiscación de coranes, llama la atención a la luz de su firmeza en contra de las ofensas de Occidente, India o Myanmar.

Ese silencio, sin embargo, revela el peso de China en Asia Central, Oriente Próximo y el subcontinente indio. Pekín es el principal socio comercial de la mayoría de los países musulmanes y muchos forman o formarán parte de su proyecto de la Nueva Ruta de la Seda, así que temen perder acceso a la inversión y el mercado chinos. Además, la comunidad uigur está lejos del núcleo político, religioso y económico del mundo musulmán.

Suscríbete a EOM para seguir leyendo este artículo

Lo que pasa en el mundo te afecta. Comprenderlo es más necesario que nunca

Mensual

Accede a todos nuestros contenidos y apoya nuestro proyecto. Podrás cancelar tu suscripción en cualquier momento.

6€ /mes

Ahorra un 20%

Anual

Todas las ventajas de EOM durante 12 meses. Además, te ahorrarás un 20% al suscribirte con un solo pago.

60€ /año

Mecenas

Si te apasiona nuestro trabajo y quieres apoyarnos más, conviértete en mecenas de EOM

90€ /año

Continuar

Anual · Cancela en cualquier momento

Marta Granados

Barcelona, 1999. Con experiencia en diplomacia multilateral y política tecnológica, cursa un máster en Servicio Exterior en Georgetown University, con especialización en Ciencia, Tecnología y Asuntos Internacionales. Graduada en Relaciones Internacionales y Asuntos Humanitarios en Fordham University.