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La China de Xi Jinping, en guerra contra la religión

La China de Xi Jinping, en guerra contra la religión
Familia uigur. Fuente: Todenhoff (Flickr)

Las minorías religiosas en China viven su peor momento. Acosadas por el Partido Comunista Chino y obligadas a doblegarse ante los preceptos del pensamiento de Xi Jinping, muchos creyentes deben profesar su fe en la clandestinidad bajo la amenaza de terminar en un campo de “reeducación” o en la cárcel. Pese que la libertad de culto figura en su Constitución, China utiliza la religión como una herramienta más para eliminar a todo aquel que se oponga a su Gobierno.

China está en el foco de las críticas. Las incesantes protestas que se suceden desde hace meses en Hong Kong y la polémica gestión del coronavirus no son las únicas de las polémicas que ha acaparado titulares. Cada vez más medios se hacen eco de la complicada situación que viven los uigures en la provincia china de Sinkiang. Esta minoría étnica sufre una evidente discriminación por parte del Gobierno chino, quien incluso ha instaurado campos de “reeducación” donde se estima hay más de un millón de personas detenidas. Acusados de terrorismo y de revolucionarios, los uigures son detenidos por llevar barba o vestirse con prendas tradicionales de su cultura. Para ser puestos en libertad, los presos deben aprender el mandarín, abandonar sus creencias islámicas y adorar la figura de Xi Jinping como líder supremo. 

Ocupado en 1949 por parte de la República Popular China, el territorio de Sinkiang se halla más próximo culturalmente a los países de Asia Oriental como Turkmenistán o Uzbekistán que a la China costera. Una de las características principales que los separa de Pekín son sus creencias, pues los uigures profesan el islam y son, por lo tanto, una minoría religiosa en un pa...

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