Bukele, un nuevo aspirante a dictador en El Salvador

Al más puro estilo influencer, gorra hacia atrás y móvil en mano, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, siempre parece preparado para un selfie o un tuit. Pero lo que empezó como una excéntrica forma de gobernar a través de las redes sociales se ha convertido en una agresiva estrategia política y comunicativa que está poniendo en jaque a la democracia salvadoreña. Sus tensiones con el resto de poderes del Estado hacen temer un giro autoritario.
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Bukele, un nuevo aspirante a dictador en El Salvador
Fuente: Nuevas Ideas Departamental Ahuachapán.

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Desde que Nayib Bukele tomó posesión de la presidencia de El Salvador en junio de 2019, este pequeño país centroamericano ha aparecido mucho en la prensa internacional. Gracias al tono irreverente y descarado de Bukele, sus tuits y discursos se se viralizan. Bukele se presentó como la única solución a la corrupción y la violencia endémica que asola el país, y prometió una alternativa alejada de la política tradicional. Capitalizó el hartazgo de la población, que le dio su respaldo abrumador como un cheque en blanco. 
Para ampliar: “Nayib “Bukele o cómo gobernar El Salvador a través de Twitter” María Canora en El Orden Mundial, 2019
Bukele comenzó su mandato con golpes de efecto: despidió funcionarios, dio órdenes y decretó leyes y vetos presidenciales a través de Twitter. Estos gestos fueron crispando la relación con el resto de poderes del Estado. Bukele contaba con una amplia aprobación de la población, el respaldo de la comunidad internacional y el apoyo incondicional del Ejército, pero le faltaba el control de la Asamblea Legislativa. Con tan solo once de los 84 diputados de la cámara a su favor, las decisiones de Bukele pasaban necesariamente por llegar a acuerdos con el resto de partidos, algo que no estaba dispuesto a hacer. 
La tensión estalló en febrero de 2020. La Asamblea Legislativa no autorizó un préstamo de 109 millones de dólares para financiar la compra de armamento militar y aumentar el despliegue del Ejército en labores de seguridad pública, rechazando la medida por falta de transparencia. Como respuesta, el presidente convocó una sesión extraordinaria e invitó al pueblo a manifestarse frente a la Asamblea, llamando a la insurrección popular. Acto seguido, Bukele irrumpió en el parlamento con militares y policías armados, rezó una oración y dio un enfurecido discurso a la multitud congregada a las puertas: “Dios, tú me pediste paciencia, pero esos sinvergüenzas no quieren trabajar para el pueblo”. Con la amenaza de un autogolpe de Bukele ...

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María Canora

Madrid, 1995. Graduada en Relaciones Internacionales por la Universidad Rey Juan Carlos con estancia en Estambul (ICU), máster en acción humanitaria y desarrollo. Anteriormente acompañante internacional de personas defensoras de derechos humanos en Honduras. Interesada en género, migraciones y movimientos sociales.