Peso del turismo en el PIB y el empleo en distintas economías

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El peso del turismo en el PIB y el empleo

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Con la nueva normalidad a la vuelta de la esquina, los países europeos, sobre todo los mediterráneos, se han lanzado decididamente a por el turista comunitario para salvar una temporada que, tras meses de inactividad a causa de la pandemia, se antoja crucial para la supervivencia del sector. No en vano, después de seis décadas de crecimiento constante, la industria turística se ha convertido en un elemento indispensable en las economías de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE), tanto en porcentaje del Producto Interior Bruto (PIB) como del empleo total.

Según los datos del informe “OCDE Tourism Trends and Policies 2020”, el sector turístico supone de media el 4,4% del PIB, el 6,9% del empleo y el 21,5% de las exportaciones de servicios en la OCDE, aunque hay disparidades notables entre los Estados miembros. España es, con diferencia, el país cuya economía depende en mayor medida del turismo, con un peso de hasta el 11,8% del PIB y del 13,5% del empleo. México e Islandia, que presentan una dependencia laboral incluso mayor que la española —el 15,7% del empleo total—, se cuelan entre los países europeos, entre los que destacan Portugal, Francia y Grecia.

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Aún se desconoce el impacto real que va a tener el coronavirus en la temporada estival turística, pero debe extrañar que hasta el momento España sea uno de los países de la OCDE que más PIB se ha dejado por el camino desde que estalló la pandemia, un 23,3%; y que, en caso de un rebrote tras el verano, vuelva a ser también la economía más golpeada con una pérdida del 14,4% del PIB. Resulta además que en España, un país que carece de grandes regiones industriales, el modelo turístico está obsoleto. La península ibérica es un destino de sol y playa, una oferta que, aunque atrae a un gran número de visitantes, no arroja grandes beneficios. Por si fuera poco, es también un modelo marcado por la estacionalidad: el grueso de las llegadas se concentran en verano y, con el fin de la temporada, los puestos de trabajos creados son destruidos, lo que contribuye a engrosar las cifras de desempleo y abandono escolar.

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