La gestión de la educación universitaria en la Unión Europea - Mapas de El Orden Mundial - EOM
Gestión de la educación universitaria pública, privada y concertada en la Unión Europea

Cartografía Política y Sociedad Europa

La gestión de la educación universitaria en la Unión Europea

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La universidad privada gana terreno en Europa. En Madrid, por ejemplo, ya hay trece universidades privadas frente a seis públicas. No es de extrañar si se tiene en cuenta que la última universidad creada con fondos públicos en España data de 1998. Gran parte de este auge se debe a la proliferación de másteres privados con cuotas de matriculación asumibles solo por las clases más pudientes que contribuyen al mantenimiento de la estratificación social. Es una consecuencia de la universalización de la universidad: en las décadas de los 80 y los 90, estudiar en la universidad estaba reservado para la élite económica y era sinónimo de distinción y poder. Con la consolidación de la universidad pública, la competencia creció y la educación privada entró en escena para asegurar una formación superior a los hijos de esas familias adineradas.

De esta forma, a diferencia de la educación preescolar y secundaria, que suelen combinar centros de gestión pública, privada y concertada, la educación terciaria (grados universitarios, másteres y doctorados) se basa en la mayoría de casos en un modelo dual en la Unión Europea: o pública y privada o pública y concertada. República Checa, Hungría, Eslovenia y Francia, con una combinación de los tres modelos de gestión, son las únicas excepciones en la UE, tal y como muestran los datos de Eurostat de 2018.

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Mención especial merecen los casos de Finlandia, Bélgica, Chipre y Letonia. Las dos primeras destacan por tener un porcentaje de alumnos matriculados en universidades concertadas muy por encima de la media europea. En el caso de Finlandia se debe a la coexistencia de universidades públicas con las llamadas universidades de ciencias aplicadas, las cuales están más orientadas a la vida laboral y operan como sociedades anónimas dentro de la rama administrativa del Ministerio de Educación y Cultura. Por su parte, la mayoría de universidades en Bélgica son de gestión privada pero reciben subvenciones del Gobierno.

En Chipre la universidad privada es protagonista ―un 67% de los alumnos―, algo que no sucede en ningún otro país de la Unión Europea. La proporción es de tres universidades públicas por seis privadas, cuyos alumnos no reciben ningún tipo de ayuda pública para costear la matriculación. Por último, Letonia sobresale por ser el único país que no cuenta con ningún centro público en su sistema de educación terciaria. El sistema universitario del país se asienta sobre un modelo concertado que tiene como objetivo rentabilizar las matriculaciones de alumnos extranjeros, principalmente alemanes, que acuden al país tras no superar las notas de corte de sus respectivos países, a la vez que se garantiza una inscripción gratuita a los alumnos letones.

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