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La geopolítica de Asia Central

Asia Central es un complejo entramado geopolítico. Aunque reúne pocos países, los conflictos y el acceso a los recursos marcan las dinámicas de la zona.
CartografíaGeopolíticaRusia y espacio postsoviético

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Asia Central tiene una extensión de 4 millones de kilómetros cuadrados, equiparable a la de la Unión Europea, y una población de poco más de 70 millones de habitantes. Situada en una posición estratégica entre Europa occidental, Rusia, China, India y Oriente Próximo, es el corazón de Eurasia, su Heartland. La región es una de las menos estudiadas y comprendidas del mundo. Se suele hablar de su importancia central en la Nueva Ruta de la Seda china, de su posición estratégica, de la importancia de sus oleoductos y gasoductos, pero pocas veces se analizan sus dinámicas internas.

Los cinco países que componen Asia Central ocupan en realidad un espacio entre Europa —Kazajistán se extiende también al oeste del río Ural, en Europa—, Siberia y las grandes cordilleras centroasiáticas. En su interior queda una gran llanura desértica rodeada por estepas y montañas al este y sudeste. De estas montañas nacen los grandes ríos de la región, y también algunas de las principales dinámicas políticas de la región.

Los ríos Sir Daria y el Amu Daria que nacen en Tayikistán y Kirguistán cruzan después las llanuras desérticas de Turkmenistán, Uzbekistán y Kazajistán llenándolas de vida y convirtiendo en tierras agrícolas muy fértiles trozos de desierto. Por ello durante la época soviética se decidió implementar grandes proyectos de regadío para convertir el desierto en grandes campos de cultivo de algodón, lo cual marcaría una serie de brutales cambios económicos, políticos y sociales.

El arco hídrico del sudeste es donde nacen todos los grandes ríos y donde la presencia de montañas permite embalsarlos y producir energía hidroeléctrica. En esta zona y las llanuras inmediatas se concentran todas las ciudades con más de medio millón de habitantes, con dos excepciones: las capitales de Kazajistán —renombrada Nursultán en honor al expresidente y Turkmenistán, Asjabad.

Hoy en día Tayikistán y Kirguistán, los países más pobres de la región, sin recursos estratégicos como los hidrocarburos o el uranio, controlan el arco hídrico. El ellos nacen los principales ríos y se han construido numerosos embalses que permiten regular su caudal y producir abundante energía que exportar, dando a estos dos pequeños Estados un poder geopolítico inmenso sobre sus vecinos, mucho más extensos, ricos y poblados.

El desvío del agua para los regadíos provocó la desecación del mar de Aral y una de las mayores catástrofes ambientales de la historia, que han llevado a la práctica desecación del mar interior. Pero no todo es culpa de la URSS; sus exrepúblicas no han sido capaces de ponerse de acuerdo en encontrar una solución. Kazajistán, para intentar salvar parte del mar, construyó una presa en agua salada que permitió recuperar gran parte del nivel del agua, salvar la biodiversidad y parte de la industria pesquera en una pequeña sección del mar, ahora conocido como Pequeño Aral. La sal depositada en el lecho del antiguo lago salado ha quedado expuesta los vientos del desierto, salinizando los suelos agrícolas y generando grandes problemas respiratorios a los habitantes de un extenso territorio.

Una parte de los problemas para encontrar solución conjunta al desastre del mar de Aral está en Uzbekistán, donde la mayoría uzbeka depende mucho de la producción de algodón, y la población que dependía del mar de Aral y vive en las zonas afectadas por los vientos salinos pertenece a la minoría karakalpaka en Karakalpakstán, por lo que no han sido una prioridad para el Gobierno.

Los caprichos fronterizos del Asia Central soviético llevaron a complejas fronteras. Estas dejaron inmensas minorías nacionales dentro de las fronteras de otras naciones cuando cayó el Telón de Acero y que han dado lugar a importantes movimientos migratorios. El paradigma de la complejidad fronteriza es el valle de Ferganá; fértil y cruzado por el Sir Daria es compartido por Uzbekistán, Tayikistán y Kirguistán mediante múltiples enclaves y fronteras retorcidas. En las provincias de este valle se concentra casi el 20% de la población de Asia Central.

Pese a la importancia de este valle el descuido de las antiguas minas de uranio y sus escombreras que rodean la cuenca están contaminando con residuos radioactivos los suelos agrícolas y las aguas de uno de los grandes ríos de la región del que dependen millones de personas en cuatro países.

Los residuos de las minas de uranio no son los únicos contaminantes radioactivos. Varios puntos de la región fueron empleados como sitios de pruebas nucleares por la URSS. Destaca “El Polígono”, la mayor zona de exclusión por contaminación radioactiva del mundo y que ha convertido a Kazajistán en un gran luchador contra las armas nucleares, pese a tener las segundas mayores reservas de uranio del planeta.

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