Cartografía Geopolítica Asia Central

El mapa de la Teoría del Heartland

Descripción del mapa

La Teoría del heartland es un concepto acuñado a principios del siglo XX por el geógrafo británico Halford Mackinder. En su primera versión funcionaba a modo de profecía geopolítica, intentando encontrar un patrón geográfico por el cual un país se convertía en potencia mundial. Según esta teoría, los grandes imperios a lo largo de los siglos tenían un fuerte componente de expansión terrestre y todos ellos procedían o habían controlado la zona de Asia Central.

Es por ello que denominó a esta parte del planeta área pivote. La gran ventaja geoestratégica de la región, y con ella el valor de este heartland, era que hacia el oeste se accedía a la gran llanura europea, hacia el sur la actual India y hacia el este la milenaria China. A esta amplia zona que rodeaba el núcleo clave la denominó como creciente interior.

Mackinder concebía además su teoría como varias etapas de un proceso. Consideraba que quien controlase el área pivote tendría la capacidad de dominar también la zona del creciente interior, y, con ella, la siguiente región de interés: el creciente exterior.

La última fase del dominio global abarcaría la parte del África subsahariana, Oceanía y el continente americano, zonas a las que una potencia terrestre tendría muy complicado acceder al existir importantes barreras naturales, ya sea el desierto o el mar.

Es aquí donde la teoría del heartland de Mackinder rivaliza con la del almirante estadounidense Alfred Mahan. Este marino sostenía que el poder de las potencias se podía proyectar a través del mar y las armadas. Los máximos exponentes de esta doctrina serían el imperio británico y los entonces emergentes Estados Unidos. Así, la teoría de dominación terrestre se contraponía a la dominación naval. Aunque hoy ya sean concepciones que se han quedado algo obsoletas por su simplicidad, estas dos teorías han sido enormemente influyentes en los estudios geopolíticos que se han desarrollado durante los siglos XX y XXI.

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