Los trabajadores autónomos en la Unión Europea

Hay cerca de 28 millones de empleados por cuenta propia en la región, aunque la cifra se ha reducido notablemente desde 2010
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Hombre con estudios básicos, de más de 50 años y agricultor. Lejos del mito del emprendedor altamente cualificado, cosmopolita y activo en el sector digital, los autónomos en la Unión Europea se concentran en las regiones más envejecidas y rurales, como Galicia en España, el noroeste de Polonia o el conjunto de Grecia e Italia.

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De esta forma, aunque existen cerca de 27,6 millones de trabajadores por cuenta propia en el bloque comunitario, el equivalente al 14% de la fuerza laboral, el autoempleo es más común en Grecia (27%), Italia (20%) y Polonia (19%) y más infrecuente en Dinamarca , Alemania (ambos 8%) y Luxemburgo (9%), según datos de Eurostat de 2022. En España se sitúa en el 16%.

Las diferencias obedecen al mosaico de tradiciones y legislaciones nacionales que se registran en el continente. Alemania, por ejemplo, posee una ley muy restrictiva que busca impedir la existencia de falsos autónomos, pero la tendencia es la misma en casi todos los países: el trabajo por cuenta propia es cada vez menos atractivo para los europeos. Desde 2010 la proporción de autónomos ha caído 1,7 puntos en la Unión Europea y por el camino se han perdido cerca de un millón de puestos de trabajo.

Dos son las razones: por un lado, la avanzada edad media de los trabajadores por cuenta propia —más de un tercio tienen 50 años o más—, que se traduce en un gran número de jubilaciones anuales y, por otro, la menguante entrada de autónomos jóvenes al mercado laboral.

Las regiones laborales de la Unión Europea

Ambas dinámicas dan lugar a un desequilibrio que año tras año disminuye el peso del autoempleo en la Unión Europea, con especial énfasis en Rumanía, Portugal y Croacia, donde se ha producido una caída del 10%, el 7% y el 6% desde 2010, respectivamente.

En en lado opuesto, los países bálticos —Lituania, Letonia y Estonia— han aumentado en torno a un 2% cada uno el número de sus trabajadores por cuenta propia en poco más de una década, mientras que el Benelux, Francia y Malta completan la lista de las excepciones que han avanzado en dirección contraria a la tendencia comunitaria, aunque con repuntes muy ligeros.

Por sectores, la agricultura emplea a la mayor proporción de autónomos —52% de todos sus trabajadores—, seguida de la construcción —24%—, el comercio y la hostelería —15%— y los servicios financieros —14%—.

Las regiones laborales de la Unión Europea

En este sentido, conviene recordar que uno de cada cinco autónomos eligieron trabajar por cuenta propia porque no fueron capaces de encontrar un empleador, y que hasta el 9% de los que trabajan en solitario obtienen sus ingresos de un puñado de clientes, no tienen apenas autonomía y pueden ser por tanto considerados económicamente dependientes, según la Fundación Europea para la Mejora de las Condiciones de Vida y de Trabajo.

En cuanto al género de los autónomos, en la Unión Europea el autoempleo es más frecuente entre los hombres: el 17% trabaja por cuenta propia, frente al 10% de las mujeres. Desde 2010 la brecha se ha cerrado en 1,8 puntos porcentuales, aunque la reducción ha afectado más a las nuevas generaciones y los autónomos de mayor edad siguen reflejando importantes diferencias por géneros —entre los mayores de 49 años la brecha crece hasta los diez puntos porcentuales—.

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