En 1973, cuando la familia Schwarz decidió abrir el primer supermercado Lidl en Alemania, el país ya contaba con una importante cadena de tiendas de bajo coste y público masivo: Aldi. Fundada justo tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, la empresa de los hermanos Albrecht llevaba casi tres décadas perfeccionando un modelo de negocio basado en los productos de oferta y la proliferación de establecimientos. De hecho, un lustro antes de que se abriera el primer establecimiento de su futura gran competidora, Aldi, ya había comenzado un incipiente proceso de internacionalización que pronto alcanzaría Estados Unidos.
A pesar de la diferencia de edad entre ambas compañías, hoy apenas hay matices que distingan a ambos gigantes y sus modelos empresariales. Y lo que es más importante: ambas empresas son las cadenas de supermercados que más venden en Europa, con unos ingresos cada una que superan los 100.000 millones de euros y cientos de establecimientos que se extienden por gran parte del continente y más allá: Lidl cuenta con 12.000 tiendas repartidas por treinta países, mientras que Aldi —que abrió su primer negocio en EE.UU. en 1976— cuenta con 10.000 establecimientos en diez países. Por descontado, los apellidos de sus dueños suelen aparecer con frecuencia en las listas de las grandes fortunas internacionales.
Pero, aunque parezca sorprendente, ni Aldi ni el grupo Schwarz —que además de Lidl también controla los supermercados Kaufland— son las empresas que mayor cuota de mercado acaparan en su país de origen. De hecho, son dos los competidores en la distribución de alimentos que se sitúan por encima en Alemania: Edeka, conformada por una red de cooperativas y minoristas independientes, absorbió más de un 27% del mercado germano en 2021, mientras que Rewe Group llegó al 20,6%, según los datos recopilados por AECOC.
Si se tienen en cuenta las cifras totales de negocio, los ingresos que declararon Rewe y Edeka en 2021, coincidiendo con la reapertura tras las medidas contra la pandemia, no hacen más que reafirmar el dominio que Aldi y el grupo Schwarz llevan tiempo imponiendo a nivel continental. Las cuatro grandes compañías alemanas son las cadenas de supermercados que más ventas registran en Europa, unos 356.000 millones de euros en su conjunto, y solo Tesco (Reino Unido) y Carrefour (Francia) son capaces de acercarse a los números de la cuarta distribuidora alemana, Edeka.
Vetos a la exportación y récord de precios: la crisis alimentaria global
De acuerdo con las cifras de Retail-Index, el resto de la lista de minoristas europeos con más facturación está copado precisamente por otras cadenas de estos mismos países: E.Leclerc (casi 41.000 millones de euros en 2021), Les Mousquetaires (40.000) y Auchan (31.600) abanderan el comercio minorista francés, mientras que Sainsbury’s (36.400) da cuenta del británico.
Sin embargo, la potencia comercial y financiera de estas compañías, la mayoría de ellas internacionalizadas, también ha tenido efectos en sus propios países de origen, donde los niveles de concentración empresarial —es decir, de dominio de los oligopolios— alcanzan niveles mucho más elevados que en otras grandes economías europeas.
En Polonia, por ejemplo, las cinco principales cadenas de supermercados acaparan un 60% del mercado minorista, una cifra entre 15 y 20 puntos porcentuales más baja que la que se registra en otros países de Europa como Alemania, Francia y Reino Unido. En Italia y España, mientras tanto, la cuota de mercado que se comen las grandes empresas es del 58% y 49%, respectivamente.
Pero también existen importantes matices dentro de estas cifras. Pese a que España tiene una concentración empresarial sensiblemente inferior a la de otros Estados de su entorno, la principal cadena del país, Mercadona, tiene un dominio del mercado nacional (25%) similar al de otras grandes empresas del continente. En Francia, donde hay casi treinta puntos porcentuales más de concentración que en España, E.Leclerc (22,5%) ni siquiera alcanza la preponderancia que demuestra la empresa de Juan Roig al sur de los Pirineos.