Con más de 9.200 empresas activas en 2020, Europa es sin duda una de las grandes potencias de la industria cervecera mundial. No en vano, en Europa se localizan buena parte de los grandes productores cerveza, con tres de las cinco compañías más grandes del sector, al tiempo que guarda entre sus fronteras algunas de las tradiciones más antiguas de esta bebida fermentada. Entre ellas, las que sigue manteniendo, casi 1.000 años después de su fundación, la cervecera alemana Weihenstephan, la más antigua del mundo. Situada en Freising, una pequeña localidad al norte de Múnich, esta fábrica comenzó a elaborar cerveza allá por el año 1040, y no ha parado desde entonces.
En la actualidad, Alemania continúa siendo uno de los centros neurálgicos de la cerveza a nivel europeo. Domina, con mucha distancia, las cifras de producción y consumo totales, son el tercer país en consumo por habitante y también el segundo en volumen de exportaciones e importaciones. Durante el año 2020, cuando los confinamientos frenaron gran parte de la actividad económica y social en el viejo continente, el país germano llegó a producir algo más de 87 millones de hectolitros de cerveza, casi el doble que lo que se produjo en Polonia (segundo productor) de acuerdo a las cifras publicadas por The Brewers of Europe, el lobby europeo del sector cervecero.
Los datos de Alemania, así como las de la mayoría del resto de países de la Unión Europea, son sensiblemente inferiores a los que se registraron en 2019, cuando aún no había estallado la pandemia de coronavirus. En total, la producción de cerveza en la región se redujo cerca de un 8% entre 2019 y 2020, aunque no hubo cambios en el ranking de los principales productores.
Como era de esperar, el sector más golpeado por los cierres y limitaciones impuestos ha sido el de la hostelería, que registró un descenso en las ventas de cerveza durante el primer año de pandemia del 40%, solo compensadas en parte por lo que se logró vender en supermercados y establecimientos.
Pese a esto, la caída en el consumo de la bebida fermentada más famosa ya era una tendencia habitual en algunos lugares de la UE bastante antes de la llegada de la Covid-19. En Alemania, por ejemplo, el consumo por habitante de cerveza llegó a descender un total de cerca de 50 litros/año entre 1994 y 2016. En los últimos seis años, al menos ocho países comunitarios han registrado un descenso en la cantidad de cerveza que beben sus habitantes.
Los patrones de consumo, tanto culturales como económicos, no son los mismos ahora que hace unos años, cuando por ejemplo no existía tanta concienciación con los problemas que puede generar el alcohol. A esto se une el aumento de la demanda de productos más caros, como el vino, o de más calidad, como la cerveza artesanal, que se bebe en cantidades menores.
En los datos recopilados por The Brewers of Europe faltan, en cualquier caso, las cifras de producción de Bélgica, otro de las grandes potencias cerveceras en la región. En 2020, de hecho, fue el principal exportador de cerveza de la Unión Europea, y en 2016 —último año con cifras— fue el quinto país en volumen de producción.
Algo que no es de extrañar si se tiene en cuenta en Bélgica se localiza la multinacional AB InBev, el primer grupo cervecero mundial. Con sede en Lovaina, la compañía es dueña de famosas marcas como Corona (México) o Budweiser (EE. UU.) y acumula cerca de un tercio del mercado mundial, en parte gracias a un largo proceso de concentración monopolística en el sector que culminó en el año 2016 con la fusión de AB InBev y la británica SABMiller, que por aquel entonces era la segunda compañía cervecera más grande del mundo.
Las cifras del lobby comunitario muestran, de hecho, cierta tendencia a la concentración entre los principales países productores de cerveza de Europa. Entre 2014 y 2019, doce países registraron un descenso en su nivel de producción a pesar de que en el conjunto de la región la cifra aumentó considerablemente.
A nivel global, por su parte, el crecimiento de China también ha supuesto cambios muy importantes en la industria cervecera durante los últimos años. En 2001, el país asiático superó a Estados Unidos como el principal mercado de consumo de cerveza del mundo. China, además, ha conseguido colocar a algunas de sus empresas, como China Resources Snow Breweries o Tsingtao Brewery Group, entre las más importantes del sector a nivel internacional.



