Riesgo de pobreza y exclusión en la Unión Europea

La pobreza y la exclusión en la Unión Europea

96,5 millones de personas están en riesgo de pobreza y exclusión social en la Unión Europea, aunque existen diferencias grandes entre países
CartografíaDesarrollo y cambio climáticoEuropa

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La Unión Europea, una de las regiones más desarrolladas y con mayor riqueza del mundo, todavía se encuentra muy lejos de acabar con la pobreza y la exclusión social. Cerca de 95,3 millones de personas, casi 22% de la población, se encuentra en riesgo de caer en esta situación en el espacio comunitario, donde la crisis del coronavirus volvió a sacara flote un problema que en los últimos tiempos había registrado signos de mejoría.

Así lo indican los datos que recopila de forma anual Eurostat, en los que se advierte que la tasa de pobreza y exclusión de la UE aumentó medio punto entre los años 2019 y 2020, quedándose estancada desde entonces. Aunque porcentualmente el aumento parezca pequeño, se trata de 3 millones de personas más en situación de vulnerabilidad respecto de las cifras que se registraban antes del estallido de la pandemia.

Según explica el portal estadístico comunitario, una persona se encuentra en riesgo de exclusión y pobreza cuando cumple algunos de estos preceptos: sufrir privación material severa; vivir en un hogar donde hay baja intensidad de empleo; o en uno donde la renta se encuentre por debajo del umbral de la pobreza –habitualmente fijado en el 60% de la mediana de ingresos a nivel nacional–.

El indicador, conocido como tasa AROPE, se creó en 2010 para medir las condiciones de la vida de la población de una forma más completa y exacta, ya que hasta ese momento solo se tenían en cuenta los ingresos a la hora de estudiar la vulnerabilidad. Como ocurre con otros indicadores, la tasa AROPE está fuertemente vinculada a las fluctuaciones económicas y otros fenómenos de deterioro social como el desempleo –dos tercios de las personas en paro está en riesgo de pobreza y exclusión– o la desigualdad.

Así sucedió, por ejemplo, tras la crisis de 2008. El riesgo de pobreza y exclusión social aumentó un punto porcentual entre 2010 y 2012 y llegó a afectar a un cuarto de la población comunitaria. A partir de ese momento, la tasa fue descendiendo de forma sostenida de la mano del crecimiento económico, aunque no siempre a la misma velocidad.

La pobreza energética en la Unión Europea

El punto de inflexión llegó con la crisis sanitaria provocada por el coronavirus, cuando las medidas de protección social puestas en marcha por los gobiernos no han evitado un nuevo deterioro de las condiciones de vida, aunque de forma mucho más limitada que durante la crisis económica y del euro. 

Existen, además, diferencias notables entre los miembros comunitarios. Dos países, Bulgaria y Rumania, tienen a más de un tercio de su habitantes en riesgo de pobreza y exclusión. En otros cuatro –Grecia, Letonia, España e Italia–, cerca de un cuarto de sus habitantes también están en esta situación. Todos ellos se encuentran también en la cima de la lista de los países con mayor desigualdad del espacio comunitario.

La sobrecualificación en la Unión Europea

En el lado contrario, los países donde se registra una menor incidencia del riesgo de pobreza y la exclusión son Eslovenia, República Checa y Eslovaquia. Aquí, la tasa AROPE se sitúa por debajo del 15%, mientras que otros como Francia o Suecia o Polonia no superan el 19%.

El riesgo de pobreza y exclusión afecta a personas de todas las edades, pero se muestra especialmente virulento con la población de menos edad. Según varios estudios, crecer en un contexto socioeconómico desfavorecido repercute de forma directa en los problemas de ansiedad y depresión que sufren los niños, muy sensibles a lo que sucede en su ambiente familiar y social.

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