Ni todos los países de la Unión Europea cuentan con las mimas tasas de paro, ni todos son capaces ofrecer la misma cobertura y ayuda a la población desempleada. Esto es lo que se puede comprobar en los datos sobre protección contra el desempleo que publica de forma periódica la Organización Internacional del Trabajo, donde se muestran las enormes diferencias que existen entre los países de la Unión Europea en esta materia.
A cierre de 2020, apenas seis países –Bélgica, Finlandia, Francia, Austria, Alemania e Irlanda– tenían al 100% de sus desempleados cubiertos por alguna prestación o subsidio estatal. Mientras tanto, menos de un 20% de la población en paro de Chipre, Polonia, Rumania o Eslovaquia contaba con algún tipo de protección contra el desemleo por parte de sus sistemas de seguridad social.
Según la OIT, las políticas de protección contra el desempleo no solo son importantes para frenar la incidencia de la pobreza y asegurar unos ingresos mínimos en la población que ha dejado de trabajar de forma involuntaria, sino que, también son esenciales para mejorar la inserción laboral –a través de bolsas de empleo, formación continuada, etc.– y por reducir la incidencia del trabajo informal.
Sin embargo, existen grandes grupos de población que suelen tener más complicado acceder a este tipo de medidas. Los jóvenes, las mujeres, las minorías étnicas, las personas con discapacidad o los trabajadores temporales son algunos de los colectivos con una vinculación más débil con el trabajo estable, y por lo tanto con los sistemas de protección ante el desempleo –de los que muchas veces quedan excluidos cuando pierden su trabajo–.
Lo mismo sucede con los aquellos países donde la incidencia del desempleo de larga duración es muy intensa, como España, Italia o Grecia. En los dos primeros, menos de la mitad de los desempleados reciben algún tipo de prestación por parte del sistema público. En el caso de Grecia, las medidas y políticas de protección apenas llega al 26% de los parados.
Si bien Europa es una de las regiones con mejores índices de protección contra el desempleo, la crisis de 2008 provocó un retroceso significativo en muchos países, donde se aplicaron medidas de austeridad que afectaron con fuera a los sistemas de protección social.
En Francia, por ejemplo, se aumentó el periodo mínimo de cotización para acceder a las ayudas; en Finlandia y Países Bajos se redujo el periodo durante el que se cobran los subsidios; y en España y Grecia se bajaron las cuantías de las prestaciones.
Pese a esto, la situación de la UE todavía es relativamente ventajosa si se compara con el resto de regiones del mundo. La protección contra el desempleo, asegura la OIT, es la rama de la seguridad social con un índice de implementación más bajo a nivel mundial: en 2020, apenas un 18,6% de los parados globales estaba recibiendo algún tipo de prestación por desempleo, un porcentaje que en África o los países árabes se sitúa incluso por debajo del 10%.
La cobertura de la seguridad social en el sector público y privado