El alza en el precio de la electricidad, las altas tasas de pobreza y unos hogares mal aislados y poco eficientes están provocando que muchas personas vivan sumergidos en la pobreza energética dentro de la Unión Europea. En total, se calcula que entre 50 y 125 millones de millones de personas sufren de alguna forma este problema en la región, y la llegada de la pandemia de coronavirus no ha hecho más que acelerar su incidencia. No en vano, el coste de la luz ha alcanzado niveles récord durante los últimos meses en la región, y mucha población, especialmente la más vulnerable, todavía no ha conseguido recuperarse de las dentelladas económicas provocadas por la crisis sanitaria.
Pese a esto, muy pocos Estados de la UE han identificado a los consumidores energéticos que se encuentran en situación de vulnerabilidad, ni tampoco se han adoptado medidas concretas para acabar con este problema durante los últimos años. Así, la mayoría de los datos que existen sobre pobreza energética proceden de encuestas o de las estadísticas sobre ingresos familiares y gastos en servicios para el hogar. Y aunque no hay una sola forma de medir la pobreza energética, las instituciones europeas tienen en cuenta varios indicadores para ponderar este problema, como el retraso en el pago de las facturas o el volumen de renta que se dedica al gasto energético.
En el caso de la población que tiene problemas para mantener su hogar a una temperatura adecuada, los últimos datos actualizados por el portal estadístico Eurostat muestran las fuertes diferencian que existen en la Unión Europea en este ámbito. Dieciocho países tienen una tasa de pobreza energética por debajo del 8%, el umbral donde se sitúa la media comunitaria. Por contra, en tres Estados, Bulgaria, Lituania y Chipre, más de un 20% de la población no puede permitirse mantener sus hogares a una temperatura adecuada.
En los últimos años, el porcentaje de población que vive situaciones de pobreza energética ha ido descendiendo en el conjunto de la Unión Europea gracias al desempeño de países como Hungría, Portugal o Rumanía. Sin embargo, la llegada del coronavirus ha vuelto a disparar el porcentaje de personas que tiene problemas para calentar sus hogares, que ha crecido 1,3 puntos entre 2019 y 2020.
Además, algunas de las principales económicas de la región han registrado un fuerte retroceso en materia energética en los últimos meses. En Alemania, el porcentaje de población que no puede calentar sus hogares de forma adecuada ha pasado del 2,5% al 9%. En España, por su parte, la tasa ha pasado del 7,5% al 10,9% entre 2019 y 2020.
En este sentido, uno de los principales polos de preocupación durante los últimos años ha sido el escaso rendimiento energético que se registra en el parque inmobiliario europeo, donde tres de cada cuatro edificios son considerados como ineficientes.
La población que vive en este tipo de hogares está más expuesta a las bajas temperaturas, a las olas de calor y a otros fenómenos extremos relacionados con el cambio climático. Como resultado, la OMS señala que cerca de 100.000 europeos mueres cada año en Europa por las malas condiciones en las que se encuentran sus hogares.







