El paro de larga duración en la Unión Europea

Un 35% de los parados de la Unión Europea lleva más de un año buscando empleo. Los países de la periferia son los más afectados por este problema
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Cuando se trata de indicadores de desempleo y mercado laboral, rara es la vez en la que los países del sur y la periferia de la Unión Europea no registran los peores resultados de todo el espacio comunitario. El desempleo de larga duración no es una excepción: según datos de Eurostat, en países como Italia, Grecia o Bulgaria más de la mitad de los parados lleva más de 12 meses buscando trabajo, frente al 35% de la media comunitaria

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El mercado laboral siempre ha sido uno de los principales vectores de desigualdad dentro de la Unión Europa, pero la crisis del 2008 cronificó el problema del desempleo en los países de la periferia, donde los modelos económicos estaban menos diversificados y ofrecían menor valor añadido. Los sectores que más empleo generaban, como la construcción, fueron precisamente algunos de los que más sufrieron la recesión, dejando a una gran capa de trabajadores poco cualificados fuera del mercado de trabajo durante largas temporadas. 

Aunque en términos generales los países periféricos siguen siendo los más afectados por el paro y la inactividad, el desempleo de larga duración tiene sus propias dinámicas y particularidades. España, por ejemplo, mantiene la tasa de paro más alta de toda la UE, pero el porcentaje de desempleados que llevan más de un año buscando trabajo (33%) es inferior al de la media comunitaria. 

Esto se debe a la fuerte dualidad que existe dentro de la fuerza laboral del país: por una lado, un gran grupo de trabajadores indefinidos y con contratos estables; por otro, un gran bloque de personas sumergidas en la temporalidad, pero con constantes entradas y salidas del mercado de trabajo.

En el caso de los países del Este, donde hay tasas de paro generales más moderadas, la alta incidencia del desempleo de larga duración está relacionado con otros factores como el desempleo juvenil, la desigualdad de género en el mercado laboral o la falta de cualificación. 

Así ha evolucionado el paro en la Unión Europea desde la pandemia

Cuanto más tiempo pasa una persona en situación de desempleo, más complicada resulta su reincorporación a la actividad laboral. Escapar de esta situación es especialmente difícil para los mayores de 45 años, las mujeres (eternas cuidadoras) y los trabajadores poco cualificados, que sufren las profundas implicaciones sociales y económicas que supone pasar largas temporadas sin trabajo.

Según la Comisión Europea, el desempleo de larga duración es una de las causas de la pobreza persistente. De hecho, tres de los cinco países con mayores tasas de desempleo de larga duración son también los que registran un mayor porcentaje de población en riesgo de pobreza: Rumanía, Bulgaria y Grecia. 

La falta de empleo en la Unión Europea

 

Otra cuestión a tener en cuenta cuando se habla de desempleo es el número de vacantes disponibles. Eurostat identifica a países como España, Bulgaria, Portugal, Rumanía y Eslovaquia, justo algunos de los que tienen las cifras de desempleo de larga duración más altas, como aquellos con menos puestos de trabajo disponibles.

Una oferta escasa de puestos de trabajo indica también que ciertos trabajadores están ocupando puestos de cualificación inferior a la que se corresponde con su formación. De hecho, en España, el 36% de los titulados universitarios y de posgrado están sobrecualificados para su puesto de trabajo, la tasa más alta de toda la Unión Europea.

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