Origen Papá Noel Santa Claus

El origen de Papá Noel/Santa Claus

El origen de Papá Noel-Santa Claus es complejo, pero fue en Nueva York donde cuajó el mito y se extendió por el resto de EE.UU. y el mundo
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El mito dice que Papá Noel viene del Polo Norte o de Laponia, según te encuentres en América o en Europa. Pero lo cierto es que, por muchos antepasados que tenga en Turquía, Italia, Países Bajos, Alemania, Escandinavia o Gran Bretaña, es un neoyorquino de pura cepa. El origen de la figura de Papá Noel y Santa Claus es complejo, pero fue en esta ciudad estadounidense donde cuajó y se extendió por el resto del país, primero, y del mundo, después.

Sus raíces más profundas se extienden hasta San Nicolás y el diós Woden (u Odín). De San Nicolás de Mira (en la Iglesia ortodoxa) o de Bari (en Occidente), un obispo de familia millonaria que nació en Turquía a principios del siglo IV, las leyendas cuentan que dedicó su vida a repartir su fortuna. Una de ellas sostiene por ejemplo que, para evitar que tres hermanas arruinadas fueran vendidas por su padre y pudieran pagar la dote necesaria para contraer matrimonio, San Nicolás comenzó a dejarles dinero a escondidas en las medias que colgaban en la chimenea. El mito evolucionó y la figura del santo se acabó asociando con los regalos, sustituyendo a las saturnales invernales (festividades romanas) del 6 de diciembre. Era representado como un obispo mayor y barbudo.

Por su parte, la figura nórdica de Odín sobrevivió a la cristianización y acabó convertido en una personificación de las fiestas navideñas, habitualmente dibujado como un anciano barbudo con capa azul que repartía regalos como hacía antes Odín. Su rediseño también conservó otros elementos de la leyenda germánica, como que volaba por el cielo en trineo premiando a los buenos y castigando a los malos o que los regalos que portaba los elaboraban elfos y enanos.

A comienzos del siglo XVI, la reforma protestante estableció el 25 de diciembre como la nueva fecha para entregar regalos para desvincular la celebración de santos católicos como San Nicolás o Santa Lucía, aunque no cuajó por igual en todas partes. De hecho, los neerlandeses siguieron festejando a San Nicolás, Sinterklaas para ellos, y cuando fundaron Nueva Ámsterdam en el estuario norteamericano del río Hudson (1624) se llevaron la festividad con ellos.

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Así, cuando la ciudad pasó a manos inglesas (1674) y recibió ya el nombre de Nueva York, la fiesta de Sinterklaas sobrevivió, aunque empezó a mezclarse con otras tradiciones británicas y más tarde centroeuropeas. Por ejemplo, la personificación de la Navidad típica de Inglaterra que había ganado relevancia desde la prohibición de las fiestas por parte de los puritanos (1647), al que los ingleses empezaron a llamar entonces Father Christmas o Papá Noel.

Está mezcolanza sería el origen de una nueva figura, la del neoyorquino más famoso de todos los tiempos: Santa Claus. De hecho, el término procede de la deformación de la pronunciación en inglés de Sinterklaas, que aparecería por primera vez en la literatura en «Historia de Nueva York» (1809), una parodia de la cultura neerlandesa en Nueva York de Washington Irving.

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Su imagen actual de señor afable y con sobrepeso tendrá que esperar a la poesía de Clement Clarke Moore (1823) y a las viñetas de Thomas Nast (1863). También durante las primeras décadas del siglo XIX Santa Claus se fue expandiendo por el resto de Estados Unidos y por Europa tras aterrizar en Reino Unido.

En tierras británicas el personaje va mezclándose (y sustituyendo) poco a poco a Papá Noel, una figura que representaba la festividad en sí, un espíritu de la Navidad (como en la novela de Dickens) más importante en origen para los adultos con copas de más que para los pequeños de la casa.

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El rojo y blanco fue siempre un color popular para representar a Santa Claus, colores que también se asociaban a San Nicolás, pero también era habitual representarlo en verde o azul. Será la campaña publicitaria de Coca-Cola de 1931 la que consolidará definitivamente estos colores, aunque en contra del mito popular no fueron un invento de la marca de refrescos.

Desde allí fue arrasando con el resto de la mitología navideña del continente, aunque con múltiples hibridaciones. Quizás la más importante sea la de la Cabra de la Navidad, que repartía regalos en Finlandia y partes de Escandinavia y que acabó por asimilarse con Papá Noel. Curiosamente, este personaje procedía de Laponia, y tras la apertura allí de un parque temático en 1985 la idea de que Papá Noel emprendía su viaje anual desde esta región se extendió por Europa, distinguiéndose del norteamericano Santa Claus procedente del Polo Norte.

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