Esta funcionalidad está reservada a suscriptores. Suscríbete por solo 5€ al mes.Guardar artículo
¿Qué tienen en común la Estatua de la Libertad de Nueva York, dos osos panda y la península de Crimea? Todos fueron regalos. Ya sea para lanzar indirectas, pedir perdón o dar la bienvenida a alguien nuevo a la familia, regalar siempre ha sido esencial en la gestión intrafamiliar, pero también en política internacional. Como Marcel Mauss describió en 1950, y cualquier persona que ha sobrevivido a una Navidad en familia podría haberle adelantado, regalar es parte de la comunicación humana.
Pero a diferencia de muchas personas, los países no compran los regalos a última hora ni por cualquier razón. Detrás de cada obsequio existe un entramado diplomático y el deseo de obtener algo a cambio. Mientras que el templo de Debod de Madrid sirvió como agradecimiento de Egipto a España por su ayuda en la recuperación del conjunto monumental de Nubia, la Estatua de la Libertad fue una crítica velada al emperador francés Napoleón III. Desde elefantes y rocas lunares hasta ciudades enteras, cualquier regalo es válido para forjar y fortalecer alianzas, o incluso lanzar desafíos.
Símbolos de poder
La obra de arte más representativa de Estados Unidos es francesa. La Estatua de la Libertad fue enviada a Nueva York para conmemorar el centenario de la guerra de independencia estadounidense. Sin embargo, también era un recordatorio del apoyo de Francia en el conflicto y una crítica sutil de quien la ideó, el jurista y político Édouard Laboulaye, al Gobierno autoritario de Napoleón III, que había retirado las libertades políticas que la Revolución francesa abanderaba.
¿Quién trae los regalos de Navidad a Europa?
Los intercambios entre Washington y Moscú en la Guerra Fría fueron más retadores. Con ocasión del primer viaje de un líder soviético a Estados Unidos, en 1959, Nikita Jruschov le regaló al presidente Dwight Eisenhower una réplica de la esfera metálica que la URSS había depositado en la Luna. Jruschov aseguró que la insignia daría “la bienvenida...
Si quieres seguir leyendo este artículo, suscríbete a EOM. Lo que pasa en el mundo te afecta; comprenderlo es más necesario que nunca.







