Consigue acceso a todos nuestros mapas y mucho más:

La ultraderecha en el mapa de Europa

El mapa de la ultraderecha en la Unión Europea

Poco queda del cordón sanitario. La ultraderecha ya gobiernan en cuatro países de la región y también ha entrado en el ejecutivo de otros cinco
CartografíaPolítica y eleccionesEuropa

Esta funcionalidad está reservada a suscriptores, por solo 5€ al mes puedes suscribirte.Guardar mapa

La ultraderecha ha vuelto a irrumpir con fuerza en la Europa postcrisis como ya lo hizo en los años treinta del siglo XX. Sin embargo no es la misma ultraderecha ni es homogénea. Solo en el Parlamento Europeo existen dos partidos que acogen a partidos de ultraderecha del mapa de Europa, y aunque son habituales los traspasos entre una y otra formación, y su adscripción a uno u otro se debe más a alianzas entre partidos nacionales que a la ideología, muestran una realidad: la ultraderecha es un movimiento amplio y heterogéneo.

Históricamente la ultraderecha se ha dividido en dos corrientes: los reaccionarios, que buscan volver a un pasado que consideran mejor; y los fascistas, de carácter revolucionario y transformador, que buscan crear algo nuevo pero también con tintes conservadores. Esa división nunca fue del todo clara, ya que eran habituales los prestamos entre unos y otros —como ocurrió con el franquismo en España—, con una ideología ultraderechista que variaba según el país y sus circunstancias.

Ultraderecha, derecha radical y derecha radical populista. En la actualidad, aunque estos conceptos suelen emplearse indistintamente como sinónimos en el lenguaje coloquial, tienen significados diferentes. La clasificación más utilizada hoy en día es la de Cas Mudde, politólogo neerlandés y referencia en el estudio de la ultraderecha, la cual divide en dos grandes grupos: la extrema derecha propiamente dicha y la derecha radical populista.

El primer grupo, la extrema derecha, se parece más a los fascismos históricos por su carácter antidemocrático, su falta de respeto a las instituciones o su apoyo a la violencia como arma política, soliendo albergar en sus filas a los partidos neonazis. Su ideología es de tendencia prorrusa, por el carácter tradicionalista de su gobierno y la financiación y apoyo que muchos han recibido del Kremlin, y también es antiglobalista, antisionista y antiislámica. Pese a esto, tampoco es un grupo plenamente heterogéneo, como muestran sus diferencias respecto a la Iglesia o las políticas verdes.

Por su parte, la derecha radical populista ha optado por adaptarse a las reglas democráticas y buscan llegar al poder a través de las urnas. Es un grupo más diverso con algunos puntos en común, como el carácter ultraconservador y generalmente euroescéptico. Sus grandes diferencias internas se encuentran en su posición económica, con una rama ultraneoliberal que defiende bajadas de impuestos y desregularizar la economía; y otra enmarcada en un chovinismo del bienestar, que defiende la protección estatal pero solo para los nacionales del país. Esta postura, encabezada por la ultraderecha francesa de Le Pen, también es dominante en países con estados del bienestar fuertes y asentados, como los países nórdicos y Austria, o países del antiguo bloque del Este con tradicional paternalismo estatal.

El mapa de la expansión de la extrema derecha en Europa

La otra gran división dentro de la derecha radical populista se da sus relaciones internacionales, con una rama prorrusa, de base antiglobalista, y otra prootan, con mayor influencia de la ultraderecha estadounidense. En el primer caso destaca la postura de Hungría, donde Orbán ha demostrado sistemáticamente sus cercanía con el Kremlin. Mientras, en el área báltica, donde se percibe a Rusia como una amenaza directa, la ultraderecha tiende a situarse más cerca de los postulados otanistas. En algunos casos por giros políticos muy recientes tras la invasión a Ucrania, como es el caso de los Demócratas de Suecia.

En la península ibérica, la esfera rusa se ha focalizado más en la izquierda por influencia latinoamericana, mientras que la ultraderecha se ha opuesto a esta manteniendo postulados más cercanos a Estados Unidos, aunque también se le conocen importantes vínculos con el régimen de Putin. Algo parecido pasa en los países exyugoslavos, donde la influencia rusa es claramente proserbia, lo que ha hecho que la ultraderecha croata y eslovena se inclinen a favor de Washington.

Aunque la fuerza política de la ultraderecha ha sido mínima durante décadas en la Unión Europea, el mapa político de Europa ha cambiado en la última década, y en la actualidad la ultraderecha gobierna en cuatro países (Hungría, Polonia, Eslovenia e Italia). Pero además, en la última década, han entrado en el gobierno de países como Italia, Finlandia, Letonia, Austria o Eslovaquia, y ha apoyado otros tantos gobiernos desde fuera en Países Bajos, Eslovenia, Suecia o Dinamarca.

¿Qué es el posfascismo?

© El Orden Mundial.
Todos los derechos reservados.