La ultraderecha ha vuelto a irrumpir con fuerza en la Europa postcrisis como ya lo hizo en los años treinta del siglo XX. Sin embargo no es la misma ultraderecha ni es homogénea. Solo en el Parlamento Europeo existen dos partidos que acogen a partidos de ultraderecha del mapa de Europa, y aunque son habituales los traspasos entre una y otra formación, y su adscripción a uno u otro se debe más a alianzas entre partidos nacionales que a la ideología, muestran una realidad: la ultraderecha es un movimiento amplio y heterogéneo.
Históricamente la ultraderecha se ha dividido en dos corrientes: los reaccionarios, que buscan volver a un pasado que consideran mejor; y los fascistas, de carácter revolucionario y transformador, que buscan crear algo nuevo pero también con tintes conservadores. Esa división nunca fue del todo clara, ya que eran habituales los prestamos entre unos y otros —como ocurrió con el franquismo en España—, con una ideología ultraderechista que variaba según el país y sus circunstancias.
Ultraderecha, derecha radical y derecha radical populista. En la actualidad, aunque estos conceptos suelen emplearse indistintamente como sinónimos en el lenguaje coloquial, tienen significados diferentes. La clasificación más utilizada hoy en día es la de Cas Mudde, politólogo neerlandés y referencia en el estudio de la ultraderecha, la cual divide en dos grandes grupos: la extrema derecha propiamente dicha y la derecha radical populista.
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