Las elecciones autonómicas y municipales del 28M en España pueden borrar las fronteras entre Vox y el Partido Popular. Los populares han perdido terreno en los hemiciclos frente a la formación ultraderechista, que llega con casi 2.000 listas para duplicar sus concejales y entrar en Gobiernos autonómicos y locales. La coalición en Castilla y León ya supuso un antes y un después, pero la necesidad de pactar en más lugares puede llevar al PP a seguir adoptando la agenda de Vox y a acostumbrarse a compartir gabinetes.
El fenómeno también se está dando en otros puntos de la Unión Europea, incluida Bruselas. El líder del Partido Popular Europeo (PPE), Manfred Weber, se reunió en enero con la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, para llegar a un acuerdo de cara a las elecciones comunitarias de 2024. Meloni también lidera el Grupo de los Conservadores y Reformistas, una de las dos casas comunes de la extrema derecha europea. El propio Gobierno italiano es otro ejemplo, y junto con los de Suecia o Finlandia, o los que se sumen en España a Castilla y León, apuntan a absorber a la derecha tradicional en el continente.
Una fusión gradual
Hace unas décadas, la derecha tradicional europea era rechazada si gobernaba con la extrema derecha, como sucedió en Austria en el 2000. Sin embargo, el descontento por la respuesta a la crisis de 2008, la ruptura de consensos entre los partidos tradicionales y la pandemia de la covid-19 auparon a la extrema derecha. Entretanto, parte de la derecha moderada abrazó el populismo, y Europa perdió líderes atrapalotodo como la alemana Angela Merkel. Ahora la extrema derecha está dentro del sistema que tanto criticó, cada vez más normalizada. De hecho, Weber defiende llegar a acuerdos con esta incluso aunque choque con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, de su mismo partido.
No obstante, la fusión de las derechas europeas ya venía dándose en las agendas. La inmigración es el caso más claro: frente a su aumento en el cont...