El mapa de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP)

El mapa de los países de la OPEP

El petróleo es un recurso fundamental. Por ello desde 1960 la OPEP funciona como un cartel destinado a proteger los intereses de este selecto club
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Desde hace más de un siglo el petróleo es un elemento fundamental en la economía mundial, y por extensión en su vertiente geopolítica. En ese sentido, tanto la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) como los países que la integran se han convertido en unos actores de gran relevancia para entender buena parte del siglo XX y del actual.

La OPEP nació en el año 1960 bajo el pacto de cinco países: Arabia Saudí, Irán —entonces bajo el gobierno del sah Reza Pahlavi—, Irak, Kuwait y Venezuela. En esta creación había un doble motivo: por un lado buscaba hacer de contrapeso al oligopolio formado por las llamadas Siete Hermanas, siete empresas energéticas occidentales —especialmente estadounidenses y británicas— que dominaban el mercado de petróleo en aquella época; por otro, distanciarse de los grandes pulsos geopolíticos del momento.

En aquel contexto de la Guerra Fría el petróleo se había convertido en un recurso absolutamente estratégico. La nacionalización del mismo en Irán había motivado que en 1953 estadounidenses y británicos llevasen a cabo un golpe de Estado contra el entonces primer ministro Mossadegh bajo la premisa de que era inminente que el país cayese bajo la órbita soviética. Así, en aquellos años de confrontación entre Estados Unidos y la URSS, tener petróleo y no estar alineado con ninguna de las dos potencias llevaba el riesgo añadido de acabar desestabilizado por Moscú o Washington.

No obstante, los cinco fundadores de la OPEP estaban, en mayor o menor medida, más cercanos a los intereses estadounidenses. Arabia Saudí, por ejemplo, se había comprometido años antes con la potencia norteamericana para proveer de un flujo estable y barato de crudo a cambio de la protección estadounidense. Sin embargo, los países de este club petrolífero buscaban ganar cierta independencia de los pulsos geopolíticos de la época organizando un cartel del oro negro con el que controlar ellos mismos la producción y los precios.

1979, el año que cambió Oriente Próximo

En los años siguientes entrarían países como Catar, Indonesia, Libia —antes del golpe de Gadafi en 1969—, Emiratos Árabes Unidos, Argelia, Nigeria o Gabón. Sin embargo, la gran década de la OPEP, en términos políticos y económicos, serían los años setenta. En octubre de 1973 Egipto y Siria realizaron un ataque sorpresa sobre Israel el día de la festividad del Yom Kipur, dando lugar a la guerra del mismo nombre. Por el apoyo que numerosos países occidentales, y en especial Estados Unidos, brindaron a Israel durante los días de conflicto, la OPEP, también como forma de apoyo a Egipto y Siria, respondió con un embargo petrolero sobre los países occidentales, y sobre todo sobre la potencia norteamericana. En consecuencia, el precio del crudo se disparó y provocó una profunda crisis económica en los países europeos, Japón y Estados Unidos, que se alargaría buena parte de la década al coincidir con una nueva crisis del petróleo en 1979, cuando en Irán el sah fue depuesto al triunfar la Revolución iraní.

Desde entonces, la OPEP amasó una cantidad considerable de poder político, ya que aunque su finalidad inicial era mantener un flujo estable de petróleo a un coste razonable, pronto se dio cuenta que tenía en su mano modificar los precios del crudo mediante la producción, lo que repercutía en las ganancias que obtenían los socios.

Sin embargo, este no era un modelo perfecto. Las reuniones que se realizan cada año en la organización llevan asociadas pactar cuánto petróleo se va a producir en el marco del cartel, cuánto puede producir y vender cada miembro, así como el precio del barril. Aunque esto garantiza que importantes productores no se hagan la competencia entre sí, también ha provocado que cinco países productores de crudo hayan decidido salirse: Ecuador, Indonesia, Catar, Angola y, más recientemente, Emiratos Árabes Unidos. Además, ha desincentivado la entrada de otros, como México, Sudán o países de la antigua Unión Soviética.

La OPEP, salvando al cartel del petróleo

En particular, detrás de la reciente salida de Emiratos de la OPEP hay dos factores clave. Por un lado, la percepción de Abu Dabi de que las decisiones de la organización han favorecido históricamente a Arabia Saudí. Por otro, la creciente rivalidad entre ambos países por la influencia regional. Sus diferencias también se han reflejado en la gestión de conflictos recientes como el de Irán: mientras Riad apuesta por una salida diplomática, Emiratos prioriza garantías de seguridad más firmes y una paz duradera, respaldando las iniciativas estadounidenses para reabrir el estrecho de Ormuz. En este contexto, la salida emiratí de la OPEP es un paso más en esa rivalidad y, si demuestra no tener costes económicos relevantes, podría empujar a otros miembros a seguir el mismo camino.

No obstante, más allá de la OPEP, muchos países productores de petróleo se dieron cuenta de la necesidad de cooperar para estabilizar los precios y así obtener un beneficio común a todos. Así nació en 2017 el grupo OPEP+, que aglutina a los ya existentes en la organización mas otros países con un peso sustancial en la producción de hidrocarburos, empezando por Rusia. Esta especie de OPEP ampliada ha funcionado desde entonces coordinando precios y aumentos y bajadas en la producción. Sin embargo, los ronces entre Arabia Saudí, polo del club tradicional y Rusia, del club ampliado, han sido frecuentes. Asimismo, la salida de Emiratos refleja cómo la geopolítica del petróleo está cambiando: mientras la OPEP intenta mantener precios altos conteniendo la oferta, Abu Dabi o Estados Unidos buscan exportar para sacar el máximo beneficio posible antes de que acabe la demanda.

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