Con cerca de 9,6 millones de kilómetros cuadrados, China es el cuarto país más grande del mundo y el segundo más poblado, casi al mismo nivel que India. Gracias a su gigantesca extensión, la potencia asiática cuenta con un mapa físico de características muy dispares, con una geografía extremadamente variada y una amplia gama de climas y temperaturas que dan forma a algunos de los accidentes geográficos más importantes del mundo.
Todo el este del país se encuentra bañado por las aguas del mar de la China Oriental, donde se concentra la inmensa mayoría de la población. Esta región, especialmente su zona noreste, se encuentra dominada por las llanuras aluviales, con numerosos ríos y cuencas de gran importancia para la agricultura intensiva.
La llanura del Norte de China, también conocida como la llanura de la China Septentrional, es la mayor llanura aluvial del país y también de toda Asia Oriental. A través de ella fluye el río Amarillo, cuna de la civilización china y región de procedencia de la etnia han, la mayoritaria en el país y la que ocupa los puestos de poder político.
En la región norte, la meseta de Mongolia destaca por sus extensas praderas y por su clima continental seco, con escasas precipitaciones en gran parte de las áridas planicies que se extienden por la región.
El paisaje montañoso es una de las características más comunes del mapa físico de China: cerca del 40% de la superficie del mapa del país tiene más de 2.000 metros de altitud, siendo la mitad oeste del país la región que concentra el conjunto de tierras más elevadas.
En el suroeste, junto a la frontera con Nepal, la cordillera del Himalaya alcanza su máxima altitud en el monte Everest, la montaña más alta del mundo (8.850 metros) y origen del río Yangtsé, el más largo de Asia y una vía fluvial clave para China.
Algo más al norte, la meseta Tibetana es también la más alta y grande del mundo, con una elevación media por encima de los 4.500 metros. Al norte, esta importante altiplanicie se encuentra rodeada, una vez más, por altísimas cadenas montañosas, como la cordillera Kunlum o las montañas Qilian, que separan la meseta del desierto de Gobi.
Las zonas desérticas de China, situadas al norte y noroeste, cubren algo más de 11% del territorio, mientras que el sur del país destaca por su clima tropical y subtropical, más cálido y húmedo. En el sureste, las costas escarpadas dan paso a un interior montañoso que se extiende hasta la llanura del Yangtsé, una de las regiones más pobladas, industrializadas y cultivadas del país.