En los años noventa, antes de la llegada de Tayyip Erdoğan, la política turca estuvo marcada por la alta fragmentación de su parlamento, con una gran volatilidad del voto y rápidos cambios de poder entre partidos políticos. En 2002, sin embargo, Erdoğan —que se había presentado como candidato del recién fundado Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP, por sus siglas en turco)— ganó por mayoría absoluta y barrió al resto de formaciones, cambiando para siempre el mapa de las elecciones en Turquía y creando nuevos feudos electorales para cada partido.
Desde ese momento el mapa político turco se ha vuelto increíblemente estable, generando un nuevo escenario con feudos territoriales bien marcados que ha cambiado poco en veinte años, desde aquellas elecciones de 2002 en las que el actual presidente se alzó por primera vez con la victoria en Turquía.
En ese momento se configuraron tres espacios geográficos con intereses diferentes y con tres partidos distintos para representarlos. Por un lado está Tracia (o Rumelia), la parte europea del país, que junto con la laicista y comercial costa occidental —con Esmirna a la cabeza— son las zonas donde se ha hecho fuerte el CHP o Partido Republicano del Pueblo, el antiguo partido de Atatürk. De ideología socialdemócrata, laicista y europeísta, el partido está liderado por Kemal Kılıçdaroğlu y en la actualidad es la principal fuerza de la oposición.
En la esquina sureste del mapa electoral de Turquía, en el Kurdistán, se han hecho fuerte en las elecciones los distintos partidos de izquierda kurda que se han ido sucediendo, refundando y fusionando, frecuentemente por la ilegalización de otros partidos y formaciones vinculadas al movimiento. Aquí el voto identitario kurdo prima sobre el componente ideológico, que se inscribe en un nacionalismo kurdo de izquierda alternativa, verde y anticapitalista.
Ante todos ellos, la formación que domina el resto de Turquía desde 2002 es el partido de Erdoğan, el AKP, que es hegemónico en Anatolia —especialmente en el centro y la costa del mar Negro— y en las zonas rurales, más conservadoras, menos densamente pobladas, más aisladas y de mayoría turca. El AKP destaca por ser un partido nacionalista, de tendencia conservadora islamista y euroescéptico.
En este sentido, cada formación se han ido parapetando en zonas del mapa de Turquía, y ya son pocas las provincias que cambian entre una elección y otra. Este es el caso de las provincias de Mersin o Kars, y menos frecuentemente otras provincias de la frontera este y la costa mediterránea. Pero estos no son los únicos partidos de la política turca, aunque si los más votados y los que tienen feudos más claros. Otros, como el Partido de Acción Nacionalistas (MHP, por sus siglas en turco), de ideología ultraconservadora, ha sido el más votado en algunas elecciones en las provincias de Mersin u Osmaiye.
Además, en los grandes núcleos urbanos del país, como Ankara o Estambul, el voto está mucho más repartido, y varios partidos pequeños logran obtener representación. Aunque el AKP sea el partido más votado, esto no significa siempre que logre una mayoría del apoyo. De hecho, estos núcleos urbanos (y sus provincias) son cada vez más izquierdistas. Esto explica que en las elecciones parlamentarias estas provincias estén dominadas por el AKP, pero que a la hora de elegir presidente su voto de izquierda se agrupe y voten mayoritariamente por candidatos del CHP.







