Aunque quedan pocos lugares en el mundo habitados mayoritariamente por poblaciones indígenas, una de esas excepciones es precisamente la isla más grande del planeta, Groenlandia, donde el 88% de sus habitantes pertenece a la etnia inuit, uno de los pueblos originarios del Ártico. Con una población de apenas 59.000 personas, la superficie de Groenlandia supera los dos millones de kilómetros cuadrados, aproximadamente cuatro veces la extensión de España.
Algo similar ocurre con Australia, uno de los lugares menos densamente poblados del mundo. Sin embargo, lo habitual es que este territorio no tenga la consideración de isla en el mundo académico. Una isla es una masa de tierra completamente rodeada de agua, aunque de menor extensión que un continente. Australia cuenta con una extensión de cerca de 7,7 millones de km², no muy lejos de los 10,5 millones que tiene Europa, además de ubicarse en una placa tectónica independiente. Estas circunstancias hacen que por lo general quede fuera de la categoría de territorio insular.
Tras Groenlandia, la segunda isla más grande del mundo es Nueva Guinea, que tiene una superficie de 785.753 km² y está dividida políticamente entre dos países, Indonesia Papúa Nueva Guinea. Le sigue muy de cerca la vecina isla de Borneo, que con 749.168 km² es además la única isla del mundo repartida entre tres Estados: Brunéi, Malasia e Indonesia.
En cuarto y quinto lugar aparecen Madagascar, en África, que supera los 587.000 km²; y la isla de Baffin, situada en el norte de Canadá y cuya extensión también está por encima del medio millón de kilómetros cuadrados.
En total, existen dieciocho islas salpicadas por el mapa del mundo que superan los 100.000 km², una superficie similar a la de países como Bulgaria o Hungría y entre las que se encuentran Cuba, Islandia, Reino Unido o las dos islas principales de Nueva Zelanda.
A diferencia de lo que sucede con Groenlandia, algunos de estos territorios cuentan con un gran número de habitantes y una densidad de población bastante más elevada. Es el caso de Java, que, a pesar de ser la decimotercera isla más grande del mundo, es también la más poblada, con 148 millones de habitantes.
También la isla principal de Japón, Honshu, cuenta con un gran número de habitantes, unos 102 millones. Tras ella aparecen Gran Bretaña, la isla principal del Reino Unido, que cuenta con una población de 65 millones de personas; y Luzón, la isla principal de Filipinas, que con 64 millones de habitantes ocupa el decimoquinto puesto de la lista de islas más grandes del mundo.
Según su origen geológico, las islas pueden ser de tres tipos: continentales, volcánicas y coralinas. Las continentales son aquellas que se sitúan sobre la plataforma continental, es decir, que son una extensión de tierra conectada al continente. Este tipo de islas suelen ser de mayor tamaño, como ocurre con Groenlandia.
Por otro lado, las islas volcánicas, como Honshu y Java, han emergido de la actividad volcánica recurrente a lo largo de millones de años. Las islas coralinas, en cambio, son mucho más pequeñas, y se forman a partir de restos de corales. La isla coralina más grande del mundo es Kiritimati (Christmas Island) en Kiribati, con apenas 632 kilómetros cuadrados.
Mientras que las islas continentales, por su naturaleza, están más repartidas, muchas de las islas volcánicas más grandes del mundo, como Java, Borneo o Sumatra, se encuentran en el sudeste asiático, una región de intensa actividad geológica debido a la convergencia de las placas tectónicas euroasiática e indo-australiana. Las coralinas, por su parte, se reparten por el océano Pacífico, el Índico y el Caribe.
Aunque es difícil determinar con certeza el numero total de islas que hay en el mundo, por las muchas definiciones, lo que si sabemos es que algunas de ellas corren el riesgo de desaparecer o ver su superficie drásticamente reducida por el aumento del nivel del mar que está provocando el cambio climático. Las que más riesgo corren se encuentran en el Pacífico, y son islas coralinas con muy poca elevación respecto del nivel del mar.
Ante esta situación, naciones insulares como Tuvalu o Kiribati ya se están planteando cómo reubicar a sus poblaciones, incluso a través de la compra de tierras en otros países. También están en riesgo los habitantes de las islas volcánicas, pues los relieves escarpados de estas islas implican que las principales poblaciones se agrupan en las costas, de menor altitud, y por ende más expuestas a la subida del nivel del mar.



