Rusia es un gigante atrapado entre China, la Unión Europea y el océano Ártico. Con complicadas salidas al mar y a las rutas comerciales, Rusia depende de los dos colosos económicos de sus extremos para exportar sus productos e importar bienes.
En conjunto, China y la Unión Europea son el destino de más de la mitad de las exportaciones rusas por valor comercial: al segundo le llegan el 39% de las bienes que comercializa Rusia en el exterior, mientras que el gigante asiático acapara un 14%. En comparación, la Unión Económica Euroasiática (UEEA), el bloque económico liderado por Rusia, apenas alcanza un 9%, y de ellos más de la mitad se corresponden solamente a Bielorrusia, una cifra unas décimas superiores a las de las exportaciones rusas a EE. UU. El resto del comercio ruso está muy repartido entre múltiples países.
En este sentido, existe una clara diferencia geográfica entre la actividad comercial de la mitad occidental del país y su zona oriental. La parte occidental se vuelca al comercio con Europa y el bloque comunitario, mientras que la oriental tiene a China como su principal cliente. Pero esta división no es solo geográfica, sino que también esconde diferencias de dependencia económica, de tipos de bienes exportados y de los sistemas económicos que rigen cada óblast o región del país.
Así, y mientras que en occidente el óblast con mayor dependencia manda a la UE un 72% de sus exportaciones, en oriente hay tres regiones que dependen en más de un 90% de la venta de bienes en China. Estas regiones ultradependientes de las exportaciones a un solo bloque económico suelen ser, además, regiones extractivas especializadas en una única materia prima.
Siberia y las regiones del norte de la Rusia europea son las zonas donde más predominio existe de la economía extractivista y donde se registra mayor dependencia de la extracción de un número reducido de materias primas. Esta división se ve claramente en el mapa de las exportaciones a la UE, con una marcada división entre los óblasts del norte y centro de la Rusia europea, coincidiendo con el limite entre las zonas extractivistas y las regiones con economías más diversificadas del país.
En la mitad oriental de Rusia, coincidiendo casi exactamente con la esfera comercial china, las regiones están por lo general muy poco diversificadas, destacando por la extracción de minerales y la explotación forestal. En el límite de esta zona, y también en la órbita china, se encuentran óblasts exportadores de carbón mineral y vegetal.
Trigo, hidrocarburos y minerales: el mapa de la influencia comercial de Rusia
La Unión Europea se ha hecho muy dependiente del petróleo y, sobre todo, del gas ruso. Pero por el camino Rusia también se ha hecho muy dependiente de su exportación a Europa de estos bienes, que representan el 40% de los ingresos del Estado. Las cuatro regiones autónomas del norte de los Urales basan su economía en la extracción de hidrocarburos, con un sistema de gasoductos diseñado para dirigirse hacia Europa. Además, otras tantas regiones que se encuentra en el recorrido de los gasoductos y oleoductos se encargan de transformar las materias primas en sus refinerías (petróleo y gas crudos en petróleo y gas refinados), para luego continuar su camino hacia occidente.
Ahora, con las relaciones con la Unión Europea bajo mínimos tras la invasión de Ucrania, cabe plantearse la capacidad de Rusia para redirigir las exportaciones occidentales hacia el inmenso mercado interno de China. Aunque es una importante oportunidad para el Kremlin, la red de infraestructuras (sobre todo la de gas) no está diseñada para ello. China, mientras tanto, está especialmente interesada en las materias primas de Rusia, lo que no beneficia a su diversificación económica.
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