Con más de 17 millones de km2, Rusia es el país más extenso del mundo y según cómo se mida el tercer o cuarto Estado con más kilómetros de costa. Sin embargo, y a pesar de su inmensidad, Rusia es un país terrestre, sin apenas acceso al mar y cuando lo tiene a mares cuasicerrados. La búsqueda de un acceso directo a las rutas navegables se ha convertido, de esta forma, en una constante en la historia y la expansión rusa.
En su conjunto, el territorio de Rusia da a una decena de mares y un par de océanos. Su mayor frente costero se extiende por el norte, en el océano Glaciar Ártico y los mares que lo componen (Barents, Kara, Láptev y de Siberia Oriental). Un océano de aguas frías que permanece casi completamente cubierto por la banquisa de hielo en invierno, haciéndolo impracticable, y que tampoco desaparece en verano, aunque sí que reduce su extensión.
Perdido el frente del norte, la segunda mayor costa de Rusia se encuentra en el Lejano Oriente, en el Pacífico. No obstante, esta costa queda dominada por la corriente marina fría de Oyashio, que enfría las costas y favorece la aparición de la banquisa invernal en mares semicerrados como el de Ojotsk. De cualquier modo, Rusia tiene en estas costas dos importantes puertos libres de hielo durante todo el año: los de Vladivostok y Petropávlovsk de Kamchatka.
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