La CDU ha recuperado el poder en Alemania tras las elecciones generales de febrero de 2025. Tras la traumática salida de Angela Merkel, el partido de centroderecha liderado ahora por Friedrich Merz ha capitalizado el desgaste de la coalición saliente y podrá formar Gobierno junto con los socialdemócratas del SPD. El resultado de los conservadores, eso sí, es el segundo peor de su historia solo tras la debacle de 2021 en términos de porcentaje de voto —28,5%—, y ha sido en su lugar el partido de ultraderecha AfD el que ha experimentado un mayor crecimiento: se ha convertido en la segunda formación del Bundestag alemán con 152 diputados tras duplicar sus apoyos y lograr su mejor resultado histórico (20,8% del voto).
El SPD, por su parte, llegaba a las elecciones de este domingo desgastado tras tres años de Gobierno de Olaf Scholz en coalición con Los Verdes y los liberales de FDP que ha sumido al país en una una recesión económica que dura ya dos años. Como consecuencia, los alemanes han castigado duramente en las urnas a los tres partidos: el SPD se ha quedado en mínimos históricos, el FDP ha desaparecido por segunda vez del Bundestag al no lograr el mínimo del 5% de los votos y Los Verdes se han desinflado tras el éxito de 2021, cuando se convirtieron en la tercera fuerza del Parlamento alemán.
A la izquierda de los socialdemócratas, La Izquierda postcomunista ha culminado su remontada —a principios de año las encuestas en Alemania la situaban fuera del Bundestag— y ha arañado 64 escaños tras imponerse en Berlín y entre los más jóvenes. Caso contrario es el de la formación rojiparda Alianza Sahra Wagenknecht (BSW), una escisión de La Izquierda que debutada en unas elecciones con un programa político izquierdista en lo económico pero muy conservador en cuestiones como la migración, donde mantiene posiciones similares a las de AfD. Su entrada en el Parlamento habría obligado a la CDU a buscar un tripartito, pero finalmente se han quedado tres centésimas por debajo del umbral —4,97%— y no han conseguido representación alguna.
En línea con la reforma electoral del gabinete Scholz de 2023, el nuevo Bundestag tiene 630 escaños, un recorte considerable desde los 736 que tenía hasta ahora y que lo habían convertido en el Parlamento elegido directamente por los ciudadanos más grande del mundo. En realidad, la última legislatura tenía 138 representantes más de los que debía tener sobre el papel.
¿Cómo puede ser? La ley alemana contempla que la cámara baja del Parlamento alemán debe estar conformada por 598 diputados: 299 elegidos directamente en los 299 distritos electorales del país y otros 299 a través de una segunda papeleta dirigida a las listas nacionales de los partidos que concurren a las elecciones. Y aquí es donde empieza el lío: la ley de Alemania también preveía que el Bundestag conservara la proporción del voto nacional, por lo que se iban añadiendo escaños atendiendo a los resultados federales.
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De esta forma, si una formación obtenía el 15% del voto nacional pero sus buenos resultados en varios distritos concretos le otorgaban por ejemplo el 19% de los escaños, el resto de partidos ganaban asientos de forma artificial hasta que la proporción de diputados en el parlamento alemán se correspondía con la del segundo voto. Pero la reforma de 2023 eliminó los escaños compensatorios y si un partido gana más mandatos directos que el número de escaños que le corresponde proporcionalmente, pierde aquellos sobrantes en los que haya ganado con menor holgura.
También es importante tener en cuenta que para que un partido entre en el Parlamento debe imponerse en al menos tres distritos electorales o sumar al menos el 5% del voto nacional. Caso aparte es el de la Unión de Electores del Sur de Schleswig (SSW, por sus siglas en alemán), el partido que representa los intereses de las minorías danesa y frisona del norte de Alemania. La formación está excluida del cálculo del 5%, aunque solo puede conseguir por su estado. Tras más de sesenta años de ausencia en los comicios para elegir la composición del Bundestag, logró hacerse con un representante en 2021 que ha conseguido renovar en 2024.
Gracias a ello, la cámara baja alemana volvió a tener representantes de más de seis partidos distintos —CDU/CSU, SPD, FDP, Los Verdes, La Izquierda, AfD y SSW— en 2021, algo que no sucedía desde 1949. Ese año, además del SPD, la CDU y el FDP, otras siete formaciones, algunas de ellas de corte comunista, ultraderechista —el Partido Derechista Alemán directamente de ideología neonazi— e incluso independentista, como el Partido de Baviera, lograron entrar en el Parlamento. En 2025, sin embargo, el número de partidos en el Bundestag de Alemania ha vuelto a caer a seis.

