Cuando se celebran elecciones federales en Alemania, el sistema electoral impone un complejo sistema de sufragio en el que cada ciudadano debe emitir dos votos en una misma papeleta. El primero es para elegir a los candidatos de distrito que se presentan en cada una de las circunscripciones uninominales que existen en el país. El segundo voto va dirigido a las listas nacionales que los partidos elaboran en cada Länder o estado federado.
Los diputados elegidos en la votación serán los representantes de la población en el Parlamento alemán, que tendrá el encargo de elegir a un nuevo canciller y de legislar durante su mandato. Sin embargo, el número de diputados del Bundestag puede variar, ya que el sistema electoral también incorpora varios mecanismos de compensación para mantener la proporcionalidad en el reparto de escaños.
El primer voto
El territorio de Alemania se divide en 299 distritos electorales, todos ellos de similar población. Los límites de estas circunscripciones se modifican periódicamente en función de los cambios demográficos. Los 299 candidatos elegidos de forma directa en cada uno de estos distritos obtienen asiento en el parlamento, independientemente del resultado de su partido a nivel nacional.
Pero este sistema, que también se da en Estados Unidos o Reino Unido y que suele favorecer a los partidos más grandes, no garantiza que la cámara represente de forma fiel el apoyo que los partidos reciben a nivel nacional. Para solucionarlo, cada ciudadano emite un segundo voto.
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El segundo voto
El segundo voto es el más importante, ya que es el que encargado de determinar la proporcionalidad que tendrá el nuevo Parlamento. Es importante tener en cuenta que con el segundo voto los ciudadanos no eligen a nuevos diputados de forma directa, sino que muestran su apoyo a un partido para que esté representado en el Bundestag. De esta forma, si un partido ha logrado un 20% de votos a nivel nacional, le corresponderá un número de parlamentarios igual a este porcentaje.
Para entrar en el reparto proporcional de escaños, las formaciones políticas deben lograr ganar en al menos tres distritos electorales o conseguir, como mínimo, un 5% del voto nacional.
Los mecanismos de compensación
A pesar de que es el voto a nivel nacional el que determina la composición equitativa del Bundestag, el sistema electoral también tienen en cuenta los 299 candidatos elegidos directamente en los distritos a la hora de de hacer el reparto proporcional de escaños.
En muchas ocasiones, esto supone que los partidos puedan tener más diputados de los que les correspondería por el voto nacional. Es lo que se conoce como mandatos excedentarios. Para solucionarlo, se pone en marcha un mecanismo compensatorio que incrementa proporcionalmente los escaños de los partidos perjudicados.
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Por ejemplo: un partido ha obtenido el 15% del voto nacional, pero sus buenos resultados en los distritos hacen que tenga un 19% de los diputados. Este partido no perderá representantes, pero el resto de formaciones sumarán nuevos escaños –conocidos como mandatos compensatorios– hasta que la cámara vuelva a ser proporcional al voto nacional.
Para asignar los mandatos compensatorios, se tira de las listas regionales que los partidos presentan en cada estado federado. Esto hace que la participación sea un factor importante, ya que los Länder con mayor participación incrementarán su número de representantes en la cámara frente a los menos activos.
Este sistema de compensación provoca que el Bundestag no tenga un número de parlamentarios fijo, sino que cambie en cada legislatura. Por ejemplo, en 2002 el parlamento alemán estuvo compuesto por 603 representantes, mientras que en 2017 alcanzó los 709. En las próximas elecciones la cifra puede ser aún más alta.
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La elección del nuevo canciller
Los parlamentarios elegidos para conformar el Bundestag son los responsables de eligen al nuevo canciller. El presidente de la República propone a un candidato, que se vota en secreto y sin debate de investidura. Para salir elegido, el candidato necesita mayoría absoluta. Si esto no sucede, el parlamento tiene que votar a otro candidato, que tendrá 14 días para lograr los apoyos. Pasado este tiempo, si no ha habido mayoría absoluta, se pasa a la mayoría simple.
El principal objetivo del sistema electoral alemán, que ha sido modificado en varias ocasiones a lo largo de los últimos años, es asegurar la proporcionalidad de la cámara, pero también evitar una excesiva fragmentación política del parlamento, como ocurre por ejemplo en el sistema italiano.
Cerca de 60 millones de personas están llamadas a votar en las próximas elecciones federales de Alemania. Los comicios marcarán el fin del cuarto mandato de Angela Merkel, que abandonará su cargo tras cerca de dieciséis años al frente del país.