Crisis, tecnológicas y subidas de tipos: las lecciones del Silicon Valley Bank

El Silicon Valley Bank fue un icono financiero del sector tecnológico estadounidense. Su quiebra es un ejemplo de mala gestión, pero también refleja el fin del ‘boom’ de estas empresas, cómo Estados Unidos aprendió la lección de 2008 y los riesgos de la subida de tipos para las finanzas mundiales.
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Crisis, tecnológicas y subidas de tipos: las lecciones del Silicon Valley Bank
Fuente: elaboración propia

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Fue uno de los bancos más grandes de Estados Unidos y la mayor quiebra del sector en el país desde 2008. La caída del Silicon Valley Bank (SVB) ha provocado tensiones a nivel mundial, con más quiebras bancarias y caídas en bolsa. Su colapso fue vertiginoso. El banco anunció el pasado 8 de marzo la venta de bonos del Tesoro a pérdidas millonarias. Para cubrir el agujero, anunció una ampliación de capital que no funcionó, pero provocó pánico bancario y su desplome en bolsa. Las autoridades cerraron el banco dos días después y decidieron cubrir todos los depósitos de forma excepcional.

Detrás de la quiebra del SVB no solo hay mala gestión. También refleja el mal momento de las empresas tecnológicas estadounidenses, pues el negocio de la entidad se enfocaba en ellas, y los riesgos de que la Reserva Federal suba los tipos de interés. Ahora otros bancos centrales están en una encrucijada, porque buscan seguir aumentando tipos para combatir la inflación mientras la situación financiera empeora.

Las tecnológicas y el SVB, de la bonanza a caer en tres años

Por un lado, la quiebra del Silicon Valley Bank refleja el fin del boom de las empresas tecnológicas. Estas vivieron un auge durante la pandemia, con la población mundial confinada y el trabajo y el ocio en línea. Los bajos tipos de interés impulsaron el crecimiento de las startups del sector y el capital riesgo, concentrados en California. El capital riesgo financia a las startups a cambio de participación mediante acciones, buscando altos retornos con la salida a bolsa, pero asumiendo un alto riesgo de pérdida.

El SVB, enfocado en este sector, facilitó la conexión entre inversores y startups, a las que ofrecía servicios financieros. Los depósitos de estas empresas en el banco pasaron de 102.000 millones a 189.000 millones de dólares en 2021. El SVB invirtió la mayor parte en bonos del Tesoro a largo plazo, una inversión de bajo riesgo y rentabilidad, pero fácil de convertir en efectivo para afrontar cualquier retirada de depósitos.

Sin embargo, el panorama cambió con la reapertura tras la pandemia y la subida de tipos de la Reserva Federal desde 2022. El aumento de tipos reduce el atractivo de las inversiones de riesgo, al aumentar la rentabilidad de las alternativas más seguras, lo que deterioró la cotización, financiación y rentabilidad de las startups vinculadas al SVB. Esto hacía que las empresas necesitasen utilizar su efectivo y que incluso viesen opciones más rentables que mantenerlo en el banco, como comprar títulos de deuda pública. En total, las salidas del SVB alcanzaron los 14.500 millones de dólares trimestrales en el último año.

Asumir riesgos sin cubrirse

El Silicon Valley Bank también se hundió porque su gestión le dejó sin cobertura ante la subida de tipos de interés. Las subidas abaratan los bonos en circulación y, si el SVB los hubiese mantenido hasta el vencimiento, habría ingresado de vuelta lo invertido más el interés. Pero necesitaba atender las retiradas de efectivo de sus clientes y por eso comenzó a vender bonos aunque sufriera pérdidas de 1.800 millones de dólares. El valor de sus activos caía unos mil millones de dólares cuando los tipos subían veinticinco puntos. Y la Reserva Federal ha subido 450 desde 2022. Cuando los clientes vieron la situación, se creó una bola de nieve que acabó en colapso.

Muchos bancos tienen bonos que han perdido valor, pero suelen adquirir instrumentos financieros que reducen el riesgo cuando varían los tipos. El SVB no lo hizo, esperando que los tipos nunca subieran o que la institución fuese rescatada. Esta situación ponía en riesgo a sus clientes, ya que la ley estadounidense cubre hasta 250.000 dólares de depósitos, y más del 90% tenían cuentas superiores.

Con la quiebra del SVB, el Tesoro, la Reserva Federal y la Corporación Federal de Seguros de Depósitos estadounidense garantizaron de forma excepcional la cobertura de todos los depósitos y que las pérdidas asociadas no correrían a cargo del contribuyente. La idea es que se paguen con la liquidación de los activos del banco y con un impuesto al sector. Sin embargo, los accionistas quedan fuera del rescate, asumiendo las pérdidas y riesgos. El cuarto accionista del SVB era el mayor fondo de pensiones de Suecia, y su situación es delicada.

Las autoridades ahora buscan amortiguar los desplomes, a diferencia de 2008, cuando hubo caídas descontroladas como la de Lehman Brothers. La Reserva Federal, por ejemplo, permitirá a los bancos canjear bonos del Tesoro por préstamos a un año al mismo precio de compra. Es algo histórico, ya que este tipo de financiación se hacía por el valor de mercado de los bonos. El objetivo es evitar que los bancos, sobre todo regionales, se vean obligados a vender sus activos a precios bajos y que entren en una espiral como la del SVB.

Las subidas de tipos afectan más allá de Estados Unidos

La intervención de las autoridades estadounidenses, a su vez, busca amortiguar los riesgos de las subidas de tipos para combatir la inflación. Además de un mayor pago por intereses y un acceso al crédito más difícil, estos aumentos presionan los balances que acumulan activos de larga duración, sobre todo bonos, pero también tierras y viviendas. Esto es porque el valor de los activos disminuye cuando los tipos suben.

De hecho, la caída en septiembre de 2022 de la ex primera ministra del Reino Unido, Liz Truss, está vinculada a este proceso. En un contexto de subida de tipos, el Gobierno británico anunció una bajada de impuestos que hizo caer el precio de los bonos en circulación. Los fondos de pensiones comenzaron a vender bonos de forma masiva para obtener liquidez, haciendo caer más los precios y deteriorando sus balances. Finalmente, el Banco de Inglaterra intervino comprando bonos para evitar el colapso.

Ahora los bancos centrales están en una encrucijada, pues actúan atentos a la Reserva Federal. Subir los intereses puede quebrar más entidades, pero no subirlos dificulta la lucha contra la inflación. Goldman Sachs considera que Estados Unidos parará las subidas de tipos dado el estrés actual. Sin embargo, antes de la caída del SVB, el director de la Reserva Federal afirmó que las subidas continuarían. La prioridad es controlar la inflación subiendo tipos y solucionar las dificultades financieras que aparezcan por el camino. El SVB podría no ser el único en caer: su filial británica la compró el HSBC, también quebró el Signature Bank y otros como First Republic están al borde de un colapso del que se espera evitar otro efecto dominó.

Juan Vázquez

A Coruña, 1990. Doctor en Economía con mención internacional por la Universidad Camilo José Cela y estancia de investigación en la University of Utah de Estados Unidos. Profesor e investigador en la UCJC. Sus investigaciones se centran en temas vinculados a la economía política internacional, como la disputa tecnológica entre China y Estados Unidos, la hegemonía del dólar, la eurozona o la economía china.