La cuenta atrás para 2030 ha empezado. La comercialización de la nueva generación de comunicaciones inalámbricas, conocida como 6G, se espera para el próximo decenio. Este desarrollo cambiará las reglas de la relación entre la tecnología, el ser humano y el entorno físico para conseguir las redes más humanoides jamás creadas.
Hasta el momento, el 5G es el estándar de conexión inalámbrica más rápido que existe, con velocidades cercanas a los 100 megabits por segundo. Esta capacidad ha conseguido conectar dispositivos y objetos para impulsar ciudades inteligentes, la telemedicina o la realidad virtual. Pero se prevé que el tráfico de datos inalámbricos y la cantidad de “cosas” conectadas se multipliquen en los próximos años, y esta creciente demanda exigirá un ancho de banda mayor y un menor tiempo de transmisión de datos.
La solución es el 6G, con redes diez veces más rápidas gracias a una velocidad de 1.000 megabits por segundo y a una latencia (período entre el envío de información y la respuesta obtenida) inferior a un milisegundo. La comunicación será casi a tiempo real, permitiendo avances como las comunicaciones holográficas para experiencias inmersivas o la mejora del internet táctil con retroalimentación sensorial. El 6G traerá una nueva interacción con el espacio físico: los sentidos humanos estarán totalmente imbricados en los procesos tecnológicos, dando así el paso del “internet de las cosas” al “internet de todo”.
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