Japón ya es una potencia espacial, y ahora quiere volver a serlo en Asia-Pacífico

Desde que Japón se sumara a la carrera espacial a finales de los años sesenta, su avance ha sido imparable. La colaboración entre el sector aeroespacial y su avanzada industria robótica han permitido a Tokio alcanzar logros como el envío del primer astronauta robótico a la Estación Espacial Internacional. Ahora Japón se ha aliado con Estados Unidos y varios países en desarrollo para llevar la exploración del espacio hacia nuevos límites y reforzar su posición en el mundo, amenazada por el desarrollo militar de China y Corea del Norte.
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Japón ya es una potencia espacial, y ahora quiere volver a serlo en Asia-Pacífico
Fuente: elaboración propia.

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Durante el siglo XIX y la primera mitad del XX, Japón se expandió por Asia, convirtiéndose en un imperio colonial que nada tenía que envidiar a los europeos. Pero no contento con ocupar la península de Corea, partes de la China meridional o Filipinas, Tokio también decidió combatir la presencia de Estados Unidos en el Pacífico. Lo hizo atacando la base naval estadounidense en Pearl Harbor, Hawái, en 1941, en un acto que desencadenó la guerra entre las dos potencias en el marco de la Segunda Guerra Mundial.
Aunque exitoso, el ataque contra Pearl Harbor fue la sentencia de muerte del Imperio nipón. Menos de cuatro años después, en agosto de 1945, aviones estadounidenses lanzaron sendas bombas atómicas sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki. El episodio puso fin de manera inmediata al conflicto, con Tokio rindiéndose de manera incondicional ante Washington. Aprovechando la victoria y para asegurarse de que Japón sería un aliado en el futuro, los estadounidenses redactaron una nueva Constitución para el país que restringía severamente sus capacidades defensivas. Y, en 1951, los dos países firmaron un Tratado de Cooperación y Seguridad Mutuas que también prohibía a los japoneses desarrollar multitud de tecnologías de aviación y aeroespaciales. 
Eso evitó que Japón pudiera poner en marcha una industria aeroespacial potente durante los años sesenta, cuando Estados Unidos y la Unión Soviética trasladaron su enfrentamiento ideológico a la exploración espacial, consiguiendo los mayores avances en ese campo hasta el momento. Pero Washington y Tokio pronto mejoraron sus relaciones. Estados Unidos relajó las restricciones y Japón pudo por fin comenzar a desarrollar su industria espacial en 1969, creando la Agencia Nacional de Desarrollo Espacial. Y no perdió el tiempo: a pesar de sumarse relativamente tarde a la carrera, Japón se convirtió, tan solo un año después, en el cuarto país en poner un satélite en órbita. 
Robotizando el espacio
Desde entonces, l...

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Alberto Ballesteros

Madrid, 1996. Especializado en sanciones internacionales, controles de exportación y las redes de proliferación de armas de destrucción masiva. Máster en Inteligencia y Seguridad Internacional por el King's College de Londres. Me interesa lo relacionado con la estrategia, seguridad y política internacional, sobre todo en las regiones de Asia-Pacífico y el sudeste asiático.