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La crisis del petróleo de 1973 fue el embargo de los países árabes a Occidente por su apoyo a Israel durante la guerra del Yom Kipur y sus graves consecuencias económicas. El Estado de Israel llevaba enfrentado con sus vecinos desde su fundación en 1948. Aquel año, Egipto, Siria, Líbano e Irak se aliaron para evitar que el nuevo país se erigiese sobre territorio palestino y fuese reconocido por la comunidad internacional. Israel, no obstante, luchó por conseguir territorio y expandir sus fronteras, enfrentándose con los países árabes hasta en cinco ocasiones. En la guerra de 1967 lanzó una ofensiva con la que ocupó los Altos del Golán sirios, la península del Sinaí egipcia y la Franja de Gaza y Cisjordania palestinas. La victoria israelí golpeó la moral árabe, que vio cómo su fuerza militar flaqueaba, y la causa palestina.
En respuesta a ese ataque, Egipto y Siria se aliaron para recuperar los territorios perdidos. El 6 de octubre de 1973 sus ejércitos irrumpieron en la península del Sinaí y en los Altos del Golán, aprovechando que los judíos celebraban la fiesta del Yom Kipur. Aunque en un primer momento los árabes lograron un efecto sorpresa, Israel consiguió devolver el ataque con ayuda de Estados Unidos, que le suministró armamento. Fue entonces cuando los países árabes decidieron utilizar el petróleo para conseguir sus objetivos políticos.
La crisis del petróleo como arma diplomática
El miedo de los países árabes a que la guerra del Yom Kipur acabase como la de 1967 hizo que estos utilizasen la dependencia de Occidente del petróleo de Oriente Próximo para que Estados Unidos y sus aliados dejasen de apoyar a Israel. Así, el 16 de octubre, Arabia Saudí, Baréin, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Irak, Siria y Egipto decidieron aumentar el precio del barril de petróleo en un 17%. Al día siguiente, decretaron recortes en la producción y un embargo total a Estados Unidos y los Países Bajos. Con estas medidas, los países árabes querían que la Casa Blanca, presionada por la escasez de petróleo que tanto movía la economía y el Ejército estadounidenses, pidiese a Israel que abandonase los territorios ocupados en 1967 y reconociese los derechos del pueblo palestino.
Aunque los países árabes ya habían tratado de usar el petróleo como arma en 1967, el embargo de 1973 demostró su poder de influencia y coacción. La unidad que mantuvieron hizo que la producción cayese un 25% y que el precio del barril se cuadruplicase en tan solo seis meses. Esto afectó sobre todo a Estados Unidos, Europa Occidental y Japón, ya que más del 40% de su consumo energético dependía del petróleo. El embargo, por lo tanto, logró su objetivo principal: presionó de tal manera a Washington y sus aliados que Israel firmó un armisticio con Egipto y Siria, y devolvió algunos territorios ocupados en 1967. Los países árabes respondieron levantando el embargo en marzo de 1974.
Auge de Oriente Próximo, crisis en Occidente
La crisis del petróleo de 1973 tuvo importantes consecuencias tanto para los países árabes como para Occidente. Para los árabes fue un éxito diplomático: consiguieron que Israel devolviese parte de los territorios ocupados en 1967, y su unidad hizo que Estados Unidos y la Unión Soviética reconocieran su poder de influencia y coacción y se involucrasen más en la región. Los países árabes mejoraron así su imagen internacional. Además, dejaron de depender de las compañías de petróleo occidentales, ya que durante el embargo se enriquecieron. La era de la influencia de Occidente en el petróleo llegaba a su fin.
Sin embargo, los países árabes no llegaron a cumplir todos sus objetivos: aunque Egipto recuperó la península del Sinaí, Siria no vio cumplida la promesa de que Israel abandonaria los Altos del Golán; Gaza y Cisjordania también siguieron ocupadas, y no se reconocieron los derechos del pueblo palestino. Esto fue un golpe para la causa palestina, pues se consolidó la ocupación israelí.
En cuanto a Occidente, la crisis del petróleo de 1973 se tradujo en crisis económica. La subida del precio del petróleo provocó un aumento de la inflación y el desempleo en las economías de Estados Unidos y Europa Occidental, que se estancaron. También cambió el paradigma energético, con apuestas por las energías renovables y por la energía nuclear para reducir la dependencia de las economías occidentales del petróleo. Pero, sobre todo, el embargo provocó cambios geopolíticos: las relaciones entre Washington y sus aliados se tensaron por las diferencias respecto al conflicto israelí-palestino, y Estados Unidos comenzó su periodo de intervenciones militares en Oriente Próximo.







