¿Es Israel un Estado laico?

El Estado de Israel se ha identificado con el pueblo judío desde su declaración de independencia en 1948 hasta la Ley del Estado nación de 2018. Esto incluye un claro componente religioso que marca la primacía del judaísmo en el país
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¿Es Israel un Estado laico?
Judíos rezando en el Muro de las Lamentaciones. Fuente: Pexels

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Israel no es en la práctica un Estado laico. Aunque no tiene religión oficial, favorece al judaísmo de maneras muy claras. Desde la propia identificación del Estado con el pueblo judío, pasando por el poder del Gran Rabinato de Israel como autoridad religiosa, hasta las leyes y políticas que promueven y priorizan a este pueblo y religión. En esta última creen tres cuartas partes de la población. Por todo ello, lejos de funcionar como un Estado laico, Israel opera más bien como un Estado confesional o incluso teocrático.

Un Estado judío

En su declaración de independencia de 1948, el Estado de Israel no establece una religión oficial, pero sí se identifica con el pueblo judío. El documento proclama la “igualdad de derechos sociales y políticos a todos sus habitantes, independientemente de su religión, raza o sexo”, así como “la libertad de religión, conciencia, lengua, educación y cultura”. Sin embargo, también empieza afirmando que “la Tierra de Israel fue la cuna del pueblo judío”, donde “se forjó su identidad religiosa y política”, para luego identificar la fundación del Estado con el retorno de los judíos. Por tanto, y pese a las divisiones previas entre religiosos y seculares, la declaración vincula la razón de ser del Estado de Israel con la etnia y la religión judía.

Esa identificación marcó la preferencia de Israel por el pueblo judío sobre los otros que habitaban el territorio, lo cual ya lo alejaba de ser un Estado laico. Hoy en día el país está compuesto por judíos (74%), musulmanes (18%), cristianos y drusos, entre otras minorías religiosas. Los judíos, a su vez, se dividen sobre todo entre seculares (58%), sionistas ortodoxos (20%) y ultraortodoxos (11%).

Cuando se fundó el Estado ya existía el Gran Rabinato de Israel como máxima autoridad religiosa judía. Este organismo conservó su papel, ganó peso político y añadió la supervisión de las nuevas Cortes Rabínicas, tribunales que tienen jurisdicción sobre matrimonios y divorcios, entre otros temas civiles. Los únicos judíos creyentes fuera de esa autoridad son los ultraortodoxos, con los que el Estado de Israel históricamente ha acordado beneficios. No obstante, las otras religiones también tienen tribunales propios.

Israel: leyes y políticas lejos de un Estado laico

Israel no es un Estado laico, además, porque su sistema legislativo cuenta con leyes que discriminan por religión. La primera es la Ley de Retorno de 1950. Mediante esta ley, las personas judías (nacidas de madre judía o convertidas al judaísmo) o descendientes de judíos de hasta tercera generación tienen derecho a llegar a Israel y recibir la nacionalidad. Se complementó con la Ley de Ciudadanía de 1952, que detalla las condiciones para obtener la ciudadanía israelí. Otro añadido fue la Ley de Ciudadanía y Entrada en Israel de 2003, parte de la histórica expulsión y represión contra el pueblo palestino. Esta ley restringe el derecho a la ciudadanía israelí a los habitantes de la Franja de Gaza y Cisjordania casados con ciudadanos israelíes.

En segundo lugar está la Ley del Estado nación, aprobada en 2018, durante el gobierno del actual primer ministro Benjamín Netanyahu. Se trata de una ley fundamental, es decir, con carácter constitucional ya que el Estado de Israel no tiene constitución, que especifica su naturaleza como el Estado nación del pueblo judío. Por lo tanto, sólo reconoce el derecho de autodeterminación nacional a los judíos y antepone la naturaleza judía del Estado israelí a su sistema democrático. También oficializa símbolos como la bandera (con una estrella de David en el centro) o el emblema nacional (protagonizado por una menorá).

Además, en las instituciones de Israel se aplica la halajá, la ley judía. Por ejemplo, el estado civil y demás cuestiones familiares de los funcionarios están bajo la autoridad de las Cortes Rabínicas, y la kashrut (las leyes de alimentación judías) es obligatoria en las instituciones estatales, incluidas las escuelas. Asimismo, en Israel hay ámbitos segregados en la vida pública. La educación, por ejemplo, está dividida de facto en un sistema judío y otro árabe, con el primero mejor financiado y con subvenciones a escuelas religiosas.

https://elordenmundial.com/israel-tiene-que-decidir-no-puede-ser-una-democracia-un-estado-judio-y-controlar-toda-palestina/
José Manuel Cuevas

Bogotá, 1996. Editor en El Orden Mundial. Doble grado en Historia y Periodismo en la Universidad de Navarra.

Natalia Ochoa

Toledo, 2000. Estudiante de Relaciones Internacionales y Economía en la Universidad Rey Juan Carlos (URJC). Interesada en la geopolítica, la economía, los movimientos sociales y la cultura.