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No es el fin del mundo

Cada semana el equipo de El Orden Mundial analiza los temas que mueven la política internacional para intentar desentrañar cómo funciona el mundo.

Netanyahu, el hombre fuerte de Israel

Benjamin Netanyahu es un personaje fundamental para entender lo que llevamos de siglo XXI. Sin él no se comprende Israel, el conflicto con Palestina, las tensiones con Irán o la geopolítica de Oriente Próximo en general. Este líder israelí ha saltado a las portadas de todo el mundo por la guerra de Gaza, pero la verdad es que Netanyahu lleva muchos años siendo el hombre fuerte de Israel y una figura clave de la política internacional.

Llegó por primera vez al poder en 1996, hace casi treinta años, y desde entonces ha dominado la política de su país como ningún otro dirigente. Fue el primer ministro más joven de la historia de Israel y el que más tiempo ha pasado en el cargo, superando incluso al fundador del país, David Ben-Gurión. Su carrera se ha dado por terminada muchas veces, pero Netanyahu siempre sobrevive gracias a una mezcla de carisma, maestría comunicativa y habilidad para pactar con las facciones más ultras de la política israelí. En este episodio de No es el fin del mundo, analizamos en profundidad la figura de Netanyahu, explorando cómo su vida familiar, sus experiencias en Estados Unidos y su ideología han moldeado al Israel moderno.

La herencia familiar: tres generaciones de sionismo revisionista

Para entender a Netanyahu es imprescindible conocer su historia familiar, que se remonta a tres generaciones de activismo sionista. Su abuelo, Nathan Mileikowsky, nació en la actual Bielorrusia y se convirtió en rabino antes de unirse al movimiento sionista a finales del siglo XIX. Mileikowsky pertenecía a la corriente del sionismo religioso, que consideraba que había argumentos religiosos para emigrar específicamente a Palestina y defendía que el futuro Estado de Israel debía regirse por una política religiosa y conservadora.

El padre de Netanyahu, Benzión, adoptó el apellido familiar «Netanyahu» (que significa «otorgado por Dios») y se convirtió en seguidor del sionismo revisionista, la corriente fundada por Zeev Jabotinsky. Esta ideología, básicamente un sionismo secular de derechas, se caracterizaba por creer que los judíos debían aspirar a ocupar toda la Palestina histórica y que no se podían hacer ilusiones sobre la coexistencia pacífica con los árabes. Netanyahu ha heredado esta visión del mundo: durante toda su carrera política ha sido revisionista, ha peleado contra los socialistas y ha pactado con los religiosos, construyendo una coalición que se ha ido radicalizando con cada gobierno.

La muerte de su hermano Jonathan en 1976, durante la operación de rescate de Entebbe, se convirtió en el trampolín definitivo para la carrera política de Netanyahu. La familia construyó una imagen mitificada de Yoni como el arquetipo del israelí ideal, y Benjamin aprovechó esta plataforma para promocionar el sionismo en Estados Unidos, donde su dominio del inglés y sus contactos le convirtieron en un portavoz natural de Israel.

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Estados Unidos y la construcción de un líder mediático

La experiencia estadounidense de Netanyahu fue fundamental para forjar su estilo político único. Aunque nació en Israel, pasó buena parte de su infancia y adolescencia en Filadelfia, estudió en el MIT y Harvard, y trabajó en Estados Unidos durante varios años. Esta conexión transatlántica no solo le proporcionó un dominio perfecto del inglés y una comprensión profunda del sistema político estadounidense, sino que también le permitió desarrollar las técnicas de comunicación que después revolucionarían la política israelí.

Netanyahu comprendió muy pronto el papel de la prensa en la comunicación política, convirtiéndose en un precursor de las técnicas mediáticas modernas. Fue uno de los primeros políticos en entender el potencial de CNN, visitaba regularmente su sede en Atlanta y se convirtió en invitado habitual del show de Larry King. Su capacidad para aparecer en televisión, dar entrevistas y manejar los medios le proporcionó una ventaja decisiva sobre sus adversarios políticos, menos ágiles en estas nuevas formas de comunicación.

Además, en Estados Unidos desarrolló el marco ideológico que ha guiado toda su carrera: la idea de que Estados Unidos e Israel luchan juntos contra una amenaza terrorista global, como parte de una gran coalición de «Occidente» contra el terrorismo islamista. Esta visión, que plasmó en su libro «A Place Among the Nations», se adelantó a la teoría del choque de civilizaciones y ha sido central en su estrategia para mantener el apoyo estadounidense a Israel.

En este episodio de No es el fin del mundo, profundizamos en todos estos aspectos de la vida y el pensamiento de Netanyahu, analizando cómo un hombre formado por la tradición familiar sionista, moldeado por la experiencia estadounidense y marcado por la muerte de su hermano, se convirtió en el líder político más duradero e influyente del Israel contemporáneo. Escucha el episodio completo para descubrir cómo las ideas y estrategias de Netanyahu han transformado no solo Israel, sino toda la geopolítica de Oriente Próximo.