Un judío alineado con el fascismo: historia del líder que inspira a Netanyahu

Zeev Jabotinsky fue un pensador sionista que promovió la creación por la fuerza del Estado de Israel. Defendió que el futuro país debía ser militarista y estar respaldado por una superpotencia extranjera, pero no concebía la expulsión de los árabes. Hoy en día lo adulan liberales y autoritarios.
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Un judío alineado con el fascismo: historia del líder que inspira a Netanyahu
Zeev Jabotinsky en 1940. Fuente: Fondo Nacional Judío (Wikimedia Commons)

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En 2023 se cumplieron cien años de la publicación de El muro de hierro, el ensayo más célebre del considerado enfant terrible del sionismo. Zeev Jabotinsky fue repudiado en su momento por sus inclinaciones fascistas, pero su visión de cómo debería ser un Estado judío en Palestina es la que más se parece al Israel actual. Las instituciones que creó en su vida alimentaron la ideología del Likud, el partido del primer ministro Benjamín Netanyahu, quien gobierna de manera casi ininterrumpida desde 2009.
El Estado judío que nació en 1948 se basaba en el sionismo socialista de David Ben Gurión, y se sucedieron varios Gobiernos de izquierda hasta que el Likud ganó por primera vez en 1977. Con la caída de la izquierda y el auge de la derecha, el Israel de hoy se parece mucho más al que imaginaba Jabotinsky: liberal, nacionalista y rabiosamente militarizado.
El muro de hierro
El muro de hierro es una metáfora, una idea y una política. En su ensayo de 1923, Jabotinsky argumentaba que el Estado judío en Palestina se debía crear por la fuerza y mantenerse con una fuerza militar judía apoyada por una superpotencia extranjera (lo que llama “muro de hierro”), hasta que los árabes perdiesen toda esperanza de que fuera a desaparecer.
Jabotinsky fue el único pensador sionista que supo ver que los árabes palestinos lucharían por su tierra. En cambio, la izquierda liderada por Ben Gurión creía que acabarían por aceptar la presencia judía en Palestina al ver los beneficios materiales. Jabotinsky despreciaba esta visión: “Intentan convencernos de que los árabes son tontos a los que podemos engañar enmascarando nuestros verdaderos objetivos [...]. Los consideran una turba corrupta dispuesta a renunciar a su patria por un buen sistema ferroviario”, sostuvo. Como humanista, entendía el rechazo árabe al proyecto sionista. Pero también estaba convencido de que el antisemitismo nunca dejaría existir y que por ello la creación de un Estado propio era un imperativo moral.
El centenario del ensay...

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Paul Sánchez Keighley

Johannesburgo (1991). Periodista especializado en Oriente Medio y co-presentador del pódcast sobre Israel Alhayam. Director de la empresa Decody House of Translation y traductor de literatura hebrea. También es miembro de la junta de Mozaika, organización que promueve la cultura judía en Barcelona.