5 de noviembre de

5 de noviembre: se celebra la noche de Guy Fawkes, que conmemora la conspiración de la pólvora

La noche de Guy Fawkes conmemora el fracaso del intento de volar el Palacio de Westminster en 1605 por un grupo de católicos. En un inicio la celebración formaba parte de la opresión británica al catolicismo, pero con el tiempo se resignificó, así como la figura del propio Fawkes.
5 de noviembre: se celebra la noche de Guy Fawkes, que conmemora la conspiración de la pólvora
Fuente: Wikimedia

Esta funcionalidad está reservada a suscriptores. Suscríbete por solo 5€ al mes.Guardar artículo

El 5 de noviembre de 1605 pasó a la historia por un intento fallido de destruir el Palacio de Westminster, sede del Parlamento británico, cuando los representantes políticos y el rey protestante Jacobo I estuviesen allí. También llamada “conspiración de la pólvora”, los artífices fueron trece católicos cansados de las políticas en contra de los ingleses de su misma confesión, por lo que planearon asesinar al rey para restaurar la monarquía católica. 

Sin embargo, el plan se vino abajo cuando las autoridades descubrieron al encargado de la pólvora que almacenaron en el sótano del Parlamento para volarlo, Guy Fawkes. Aunque ni siquiera era uno de los líderes, haber sido el primer detenido le convirtió en el símbolo de la conspiración. El rey condenó al grupo a muerte y, como advertencia a posibles traidores, estableció por ley celebrar la salvación suya y del protestantismo cada 5 de noviembre. Desde entonces, los ingleses festejan con espectáculos de fuegos artificiales y hogueras donde se queman los guys, figuras que representan a Guy Fawkes y, en esencia, a los extremistas católicos. Por ello, con el tiempo se conoció esta fiesta como la noche de Guy Fawkes.

De quemar al papa a quemar a Hitler

Desde el siglo XVII se extendió la celebración con un espectáculo de pirotecnia, que representaba la pólvora que no llegó a detonarse en el atentado fallido. Además, como muchos otros rituales que involucran al fuego, también suponía deshacerse de lo malo e incluía la quema de muñecos, que simbolizaban el catolicismo. La celebración acabó desencadenando represión contra los católicos durante los doscientos años siguientes. De hecho, la exaltación de la monarquía fue perdiendo peso a favor del protestantismo y el anticatolicismo, hasta popularizarse la quema de muñecos de otros personajes como el papa. Las celebraciones fueron cada vez más sectarias a partir del siglo XIX y provocaron grandes disturbios, sobre todo tras restablecer la Iglesia católica su organización en Inglaterra en 1850.

Con el tiempo las autoridades calmaron las revueltas anticatólicas, y para el siglo XX la fiesta había perdido el significado patriótico y anticatólico original. Ahora tiene un carácter festivo, pero mantiene ciertas reivindicaciones. Ya no solo se quema a Guy Fawkes, como marca la tradición, sino también a figuras más odiadas. En el último siglo, los británicos han lanzado al fuego a personajes polémicos que van desde las sufragistas o Adolf Hitler, pasando por Margaret Thatcher, hasta Donald Trump o el productor Harvey Weinstein, condenado por abuso sexual. 

Guy Fawkes, icono de la cultura popular

En las últimas décadas también ha cambiado el significado del propio Guy Fawkes. Su legado lo recuperó la novela gráfica V de Vendetta, una distopía publicada en 1981 durante la era Thatcher, marcada por la privatización y la represión de la clase obrera. Su protagonista, V, reivindica a Guy Fawkes como referente antisistema británico, se disfraza de él para ocultar su identidad e, inspirado por la conspiración de la pólvora, decide volar el Parlamento para acabar con un régimen fascista que gobierna el Reino Unido.

Sin embargo, fue la película de 2006, inspirada en la novela, la que realmente popularizó a Guy Fawkes y al personaje, cuya aura de anarquismo y libertad ha atraído a mucha gente desde entonces. Asimismo, la careta con la que V imita la cara de Fawkes en la película se ha convertido en un símbolo de protesta en todo el mundo a raíz de que el grupo ciberactivista Anonymous la adoptara como icono y de los estallidos populares tras la crisis de 2008.

Guy Fawkes se ha convertido en un icono antisistema, aunque su popularidad también esconde una contradicción. Un inglés católico y monárquico popularizado por Warner, una de las mayores productoras estadounidenses, que sigue obteniendo grandes beneficios por la imagen de V, ha resultado ser un héroe para quienes se levantan contra las injusticias.

Cristina Bermejo

Aranda de Duero, 1999. Graduada en Sociología, Relaciones Internacionales, y Experta en Desarrollo. Interesada en conflictos sociales, derechos humanos y migraciones, así como en temas de género y cultura.

Comentarios