“Las primeras veinticuatro horas de la invasión serán decisivas. Para los Aliados y para nosotros será el día más largo”. Desde principios de 1944, el mariscal alemán Erwin Rommel se encargó de reforzar el Muro del Atlántico, un sistema defensivo que recorría la costa de Francia a Noruega, a la espera de un desembarco inminente.
Tras la guerra relámpago, Francia había quedado bajo la ocupación nazi, y en la mitad sur se instauró el Gobierno colaboracionista de Vichy. Mientras tanto, la Unión Soviética resistía el avance alemán en el frente oriental, así que la victoria de los Aliados pasaba por abrir nuevos frentes para liberar esa presión. Finalmente, el 6 de junio de 1944, conocido como Día D, el desembarco de Normandía dio inicio a Overlord, nombre de la mayor operación aliada de la Segunda Guerra Mundial: la liberación de Francia.
Muestras, simulacros y desinformación: los preparativos para el desembarco de Normandía
Ya en 1943, los estadounidenses contemplaban invadir Francia para evitar el colapso soviético. Sin embargo, al principio se impondría la visión británica de favorecer el Mediterráneo, con las intervenciones en el norte de África e Italia. Tras esta demora, el ansiado frente que pedía Stalin se fijó en mayo en Washington, en una conferencia que reunió a Winston Churchill y Franklin D. Roosevelt: la operación Overlord comenzaría el 1 de mayo de 1944.
Al frente estaría el general estadounidense Dwight D. Eisenhower. Las tropas deberían cruzar el canal que separa Reino Unido del continente y desembarcar en las playas de Normandía en una operación por tierra, mar y aire. Los Aliados prepararon la campaña con sumo detalle: tomaron muestras de arena de las playas, hicieron vuelos de reconocimiento, simulacros e incluso diseñaron operaciones de desinformación para engañar a los servicios de inteligencia nazis.
El éxito de la operación dependía en gran medida del factor sorpresa. Por eso, el lugar elegido se mantuvo en secreto también entre los soldados. Los alemanes eran conscientes de los planes, pero desconocían el lugar y el momento del desembarco. De hecho, Hitler mandó reforzar la zona de Calais, el punto más cercano entre el Reino Unido y Francia, porque creía que la invasión se produciría ahí.
El día más largo
La operación se retrasó hasta el 5 de junio para equipar más lanchas de desembarco. Sin embargo, el mal clima en el canal de la Mancha obligó a posponer el Día D otras veinticuatro horas. El “día más largo”, como lo había llamado Rommel, comenzó con el asalto aliado pasada la medianoche: el cielo se llenó de 20.000 paracaidistas que se lanzaron tras las líneas alemanas para facilitar el avance hacia el interior.
El ataque preveía el desembarco en cinco playas, llamadas en clave Utah, Omaha, Juno, Sword y Gold. Al amanecer del 6 de junio de 1944, las fuerzas aéreas y la marina empezaron a bombardear las fortificaciones de las playas. Los Aliados contaban con casi 7.000 embarcaciones que transportaban 130.000 efectivos, mientras que los alemanes disponían de unas 40.000 tropas cerca. Los primeros soldados desembarcaron a las 6:30. Al final del día los Aliados habían sufrido unas 10.000 bajas, la mayoría al intentar tomar la playa de Omaha, pero aún así establecieron todas las cabezas de playa.
Rumbo a París y a Berlín
En el bando alemán, en cambio, había incertidumbre. La batalla de Normandía sorprendió a Rommel en Alemania y tardó en movilizar las tropas defensivas, pues esperaba la invasión en Calais. Si bien los nazis frenaron algunos objetivos de guerra aliados, las playas se unieron seis días después de lo previsto y Caen no cayó hasta el 21 de julio, no pudieron detener el avance enemigo.
Hacia finales de julio, las fuerzas aliadas ascendían a casi un millón y medio de efectivos. A mediados de agosto abrieron un nuevo frente al sur de Francia, con un asalto anfibio similar a Overlord. De este modo, las tropas en Normandía avanzaron ante una resistencia alemana que se replegaba. El día 25, las tropas aliadas liberaron París, marcando el camino hacia el resto de Europa Occidental, mientras que las tropas soviéticas avanzaban por el este hacia Berlín.







