3 de febrero de 1468

3 de febrero de 1468: muere Johannes Gutenberg, inventor de la imprenta moderna

El orfebre Johannes Gutenberg perfeccionó el sistema de impresión mediante tipos móviles de metal, que permitieron desarrollar el libro moderno. Su invento sería clave para la alfabetización y difusión de conocimientos en Europa.
3 de febrero de 1468: muere Johannes Gutenberg, inventor de la imprenta moderna
Estatua de Gutenberg en la plaza homónima de Estrasburgo, donde vivió parte de su vida. Fuente: Glenn J. Mason (Wikimedia Commons)

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Johannes Gutenberg vivió durante el siglo XV en el Sacro Imperio Romano Germánico, entre las ciudades de su natal Maguncia y Estrasburgo. Aunque su historia está llena de incógnitas por la falta de documentación, dedicó su vida a perfeccionar la imprenta incorporando los tipos móviles metálicos. Las deudas que financiaban su proyecto lo arruinaron, a lo que respondió con los utensilios de impresión.

No obstante, Gutenberg continuó dedicándose al arte de la impresión en un pequeño taller desde el que presenció el éxito y la difusión de su invento por Europa hacia la segunda mitad del siglo XV. Al final de su vida, la ceguera le hizo abandonar su trabajo, pero el arzobispo de Maguncia, Adolfo II de Nassau, reconoció su labor en 1465. Convertido en su mecenas, le nombró caballero de la Corte real y le protegió hasta su muerte el 3 de febrero de 1468. 

El proyecto de su vida: la imprenta de tipos móviles metálicos

Cuando tenía alrededor de treinta años, Johannes Gutenberg se trasladó a Estrasburgo, donde gracias a dominar el oficio familiar de la orfebrería y la acuñación de monedas concertó un negocio para pulir gemas y elaborar espejos. Sin embargo, invertía gran parte de su tiempo en un proyecto secreto en el que sus prestamistas decidieron participar. Tras la muerte de uno de los socios, sus familiares quisieron heredar el negocio. Gutenberg se negó a involucrar a más personas, por lo que estalló un proceso judicial en 1439. Aunque lo ganó, desveló aspectos de su trabajo: estaba desarrollando los caracteres móviles metálicos. 

Gutenberg quería perfeccionar el sistema predominante, la xilografía. Esta técnica, originada en China en el siglo V, consiste en imprimir con planchas de madera fijas, cuya talla requiere mucho tiempo, a la vez que se deterioran con rapidez. Entonces, Gutenberg ideó una nueva aleación de metal para producir nuevos tipos móviles correspondientes a cada letra, que combinaba para formar el texto necesario en cada página. Adaptados a la prensa de uva, ofrecían un método rápido y eficaz para reproducir escritos con exactitud. Gutenberg también desarrolló una tinta a base de aceite que se adhería mejor al metal. Así solo se copiaba el texto, con una letra y una distribución que facilitaban la lectura, mientras que la decoración y encuadernación recaían en el cliente, que lo adaptaba a su gusto y poder adquisitivo.

De regreso a Maguncia en 1448, Gutenberg buscaba prestamistas para su proyecto. Junto al burgués Johann Fust creó la primera imprenta tipográfica, donde completaron la Biblia de 42 líneas en 1455, considerada el primer libro moderno, del que se conservan 49 ejemplares de los 180 que se pudieron llegar a imprimir. A pesar del éxito, el ritmo de trabajo era lento, por lo que Fust, que esperaba una alta rentabilidad a corto plazo, le denunció. Gutenberg fue condenado a pagar su deuda más los intereses. Entonces, Fust se apropió de los materiales y fundó uno de los talleres más importantes de Europa junto al calígrafo Peter Schöffer. Gutenberg conservó al menos una prensa con la que estableció un pequeño negocio, donde imprimió el diccionario latino Catholicon.

Johannes Gutenberg y la repercusión de la imprenta

El asalto de Maguncia por el príncipe y arzobispo Adolfo II de Nassau en 1462 desató un conflicto que hizo emigrar a los impresores de la ciudad, lo que favoreció la difusión de la imprenta por la cuenca del Rin y, después, por Europa. Por ejemplo, Peter Schöffer huyó a Frankfurt, que acogía una feria internacional que ya había utilizado para vender ejemplares. 

Nassau y otras autoridades europeas apoyaron la imprenta, ya que gracias a la reproducción de las Biblias confiaron en que no incitaría a la herejía. Esto favoreció su expansión, cuyo inicio Gutenberg vio en sus últimos años de vida. Además, el crecimiento de las ciudades libres europeas, abiertas al progreso y a las universidades, contribuyó a esta transformación. 

Comenzaba la revolución de Gutenberg, que incrementó la alfabetización y la educación en Europa. Al agilizar y reducir los costes de la impresión, los libros fueron accesibles para las clases medias. Con el tiempo proliferaron los escritos no religiosos, lo que ayudó a la difusión del saber y al libre pensamiento. De esta forma, la imprenta fue fundamental para el avance de movimientos científicos, culturales y religiosos, como el Renacimiento o la Reforma protestante, que serían clave en el curso de la historia europea.

La labor de Johannes Gutenberg se ha reivindicado desde Occidente en numerosas ocasiones. Durante la Revolución francesa fue considerado un precursor por haber aportado a la difusión de la Ilustración. Su legado también ha inspirado iniciativas más recientes como el Proyecto Gutenberg, la biblioteca digital más antigua, que desde 1971 ha reunido más de 60.000 documentos de dominio público.

Cristina Bermejo

Aranda de Duero, 1999. Graduada en Sociología, Relaciones Internacionales, y Experta en Desarrollo. Interesada en conflictos sociales, derechos humanos y migraciones, así como en temas de género y cultura.

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