Después de la Segunda Guerra Mundial, las tensiones entre Francia, el Reino Unido y Estados Unidos con la Unión Soviética les llevó en 1949 a dividir Alemania en dos Estados, uno a cada lado del telón de acero. Al oeste nació la República Federal Alemana (RFA), con sistema democrático capitalista, y al este la República Democrática Alemana (RDA), con un régimen comunista de partido único. El primer canciller de la RFA fue Konrad Adenauer, líder de los conservadores demócratas cristianos y europeísta, que se embarcó en la reconstrucción del país durante catorce años en el poder.
La política exterior de Adenauer se basó en alinear a la RFA con Occidente y asegurar un futuro pacífico para Europa, lo que ayudó a sentar las bases del proyecto de integración. Así, Alemania Occidental, Francia, Bélgica, Italia, Países Bajos y Luxemburgo crearon en 1951 la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA), un mercado común para esas industrias pesadas. El objetivo, contemplado en el Plan Schuman del año anterior, consistía en cooperar para asegurar su acceso, lo que evitaría enfrentamientos entre los implicados. El éxito de la CECA hizo que sus miembros se plantearan avanzar hacia la integración en otros ámbitos, como la defensa.
Auge y fracaso de la Comunidad Europea de Defensa
La colaboración en defensa respondía también al rearme alemán, que el resto de países occidentales veía como un problema para la seguridad de Europa después del trauma de la Segunda Guerra Mundial. Además, eran los primeros años de la Guerra Fría, en los que había conflictos como la guerra de Corea. Europa y en concreto Alemania se volvieron el centro de esa división, lo que también suponía una amenaza para su seguridad. En ese contexto surgió el Plan Pleven, en el que el presidente del Consejo de Ministros francés propuso crear un ejército europeo de 100.000 hombres que velase por la seguridad común.
Adenauer vio positivo ese plan, pues coincidía en que para la RFA era más seguro rearmarse dentro de un ejército europeo. De ese modo comenzaron las negociaciones para crear la Comunidad Europea de Defensa (CED), cuyo tratado firmaron Francia, Países Bajos, Luxemburgo, Bélgica, Italia y la propia RFA el 26 y 27 de mayo de 1952. Para Adenauer, esta firma simbolizaba el fin de la posguerra, de la que Alemania Occidental salía como nación libre, independiente y en armonía con sus vecinos.
La CED, sin embargo, fracasó antes de empezar a funcionar. En 1954, la Asamblea General de Francia no ratificó el tratado por la oposición de los comunistas y los partidarios del general Charles de Gaulle, que veían en la CED una cesión de soberanía y un riesgo para la seguridad nacional. Tras la decisión, Italia, con sus propias divisiones políticas y dudas sobre la cesión de soberanía, tampoco lo ratificó.
La cuestión de la seguridad europea
A pesar del fracaso de la Comunidad Europea de Defensa, el proyecto de integración avanzó en el plano económico y político. En 1957, la CECA se transformó en la Comunidad Económica Europea, un mercado común mucho más amplio al que se sumarían otros países. Los tratados de décadas posteriores ampliaron ese mercado hasta convertirlo en la Unión Europea actual. Mientras tanto, tras la caída del Muro de Berlín en 1989 y la reunificación, Alemania pasó a ser el principal motor económico del bloque.
En cuanto a la defensa, el proyecto de un ejército europeo quedó abandonado en favor de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que lideraba Estados Unidos. Creada en 1949, la OTAN también tenía a Bélgica, Francia, Luxemburgo, Italia y Países Bajos como miembros fundadores, y sumaría a Alemania Occidental en 1955. Con el fin de la Guerra Fría, la UE retomó el proyecto con la Política Común de Seguridad y Defensa, que no ha conseguido una integración efectiva en parte por la poca disposición de Alemania a que la UE tenga un rol más geopolítico. Aun así, en 2022 se volvió a impulsar la idea del ejército europeo con la aprobación de la Brújula Estratégica, un plan para la cooperación europea en materia de defensa y establecer una fuerza de intervención rápida de 5.000 efectivos.







