23 de octubre de 1940

23 de octubre de 1940: Franco y Hitler celebran la entrevista de Hendaya

Francisco Franco y Adolf Hitler se reunieron en Francia durante la Segunda Guerra Mundial para hablar sobre el papel de España y plantear demandas territoriales. Aunque ninguno aceptó las peticiones del otro, Franco se comprometería en secreto a entrar en la contienda y ayudaría al régimen nazi.
23 de octubre de 1940: Franco y Hitler celebran la entrevista de Hendaya
Franco junto a Heinrich Himmler en octubre de 1940. Fuente: Wikimedia

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Al poco de estallar la Segunda Guerra Mundial, Adolf Hitler se citó con Francisco Franco en la ciudad francesa de Hendaya para presionar a España a colaborar con las fuerzas del Eje en la Segunda Guerra Mundial, ya que el Tercer Reich necesitaba controlar el Mediterráneo occidental para ganarla. Lo acordado se mantuvo secreto, pero se sabe que Hitler solicitó a Franco una base en las Islas Canarias y poner en marcha la conquista de Gibraltar

Por su parte, Franco pidió los territorios franceses en el norte de África, ampliar el Sáhara español y reservarse la conquista y administración de Gibraltar. Como ninguno de los dos dio su brazo a torcer, se mermaron las oportunidades del Eje de vencer a los Aliados, pues el control nazi de España y Gibraltar habría cerrado el Mediterráneo y habría dado al Alemania el monopolio de las Canarias, las Azores y la ruta hacia Sudamérica. 

Franco y Hitler no se pusieron de acuerdo

En junio de 1940, Francia había caído bajo la ocupación nazi y el Reino Unido era la única potencia europea aliada en pie. Para derrotarla, Hitler necesitaba controlar el canal de Suez y el estrecho de Gibraltar. Para lo primero lanzó la campaña en el norte de África, pero entrar en Gibraltar requería el permiso de Franco para rodear la península. La España franquista mantenía pactos de colaboración con la Alemania e Italia fascistas, y tras las victorias alemanas se declaró potencia no beligerante, es decir, podía tener relaciones privilegiadas con algunas de las partes de la guerra. De hecho, le había ofrecido cooperación al Tercer Reich antes de que Hitler le emplazase en Hendaya.

En la entrevista, el 23 de octubre de 1940, Hitler expresó su deseo de que España entrase en la guerra de parte del Eje. Pidió a Franco atacar Gibraltar, o permitir a las tropas nazis hacerlo con una maniobra que ya tenían planeada, la operación Fénix. A cambio, Franco solicitaba ayuda militar, económica y logística. El país estaba desgastado tras la reciente guerra civil, y el primer ministro británico, Winston Churchill, aplicaba una política de semibloqueo de suministros a España para mantener a raya al régimen de Franco. 

Además de apoyo económico y militar, Franco exigía al Eje que en una futura repartición de las conquistas se le cediesen el Marruecos y la Argelia franceses, Río de Oro —en el Sáhara Occidental—, y una parte de Guinea. Pero Hitler no aceptó. Temía perder sus posesiones en el norte de África y no podía equipar a España durante la guerra. Aunque en la entrevista no alcanzaron ningún acuerdo oficial, a su vuelta de Hendaya, Franco y el ministro de Asuntos Exteriores, Ramón Serrano Suñer, firmaron un protocolo secreto en el que se comprometían a entrar en la contienda del lado del Eje en la fecha que España escogiese.

Una España tan débil no podría asumir otra guerra

Para presionar a Franco a entrar en la guerra, Hitler firmó la Directiva 18, que ponía en marcha la operación Fénix. Al tomar el estrecho de Gibraltar, sacaría a los británicos del Mediterráneo occidental y obligaría a España a participar. El Reich contemplaba desplegar tropas en las posesiones españolas del norte de África —el Marruecos español, Río de Oro y las Islas Canarias— y en Galicia, e incluso invadir Portugal, las Azores y Madeira. 

La operación necesitaba la luz verde Franco, pero el dictador dio el no definitivo el 7 de diciembre. Si España se aliaba con el Eje, se arriesgaba a que el Reino Unido bloquease la llegada de petróleo, gasolina y trigo, muy escasos en la autarquía franquista. Esta situación tampoco le convenía a las fuerzas del propio Eje, que hubieran tenido que abastecer a España. 

De la no beligerancia a la neutralidad y el aislamiento

El régimen franquista presentó la entrevista como prueba de que Franco no se dejaba ningunear, ni siquiera por Hitler, y que había rechazado ir a la guerra para proteger a los españoles. Fue un elemento importante de la propaganda durante los primeros años de dictadura. No obstante, como potencia no beligerante, España sí intercedió a favor del Eje apoyando a Alemania. En junio de 1941 envió a la División y la Escuadrilla Azul para luchar contra la Unión Soviética, y con el Tercer Reich mantuvo el intercambio de provisiones e información.

La entrada de Estados Unidos en la guerra en 1941 cambió las tornas a favor de los Aliados, por lo que en 1943 España pasó de la no beligerancia a la neutralidad. Sin embargo, la sensación posterior de la comunidad internacional fue que el régimen de Franco había colaborado con la Alemania nazi y vetó su entrada en los organismos internacionales, incluida las Naciones Unidas, hasta los años cincuenta.

Ana Montes

Madrid, 1998. Máster en Relaciones Internacionales y Diplomacia en la Escuela Diplomática. Política e intrahistoria.

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