16 de octubre de 1940

16 de octubre de 1940: los nazis establecen el gueto de Varsovia

El de Varsovia fue el gueto judío instaurado por los nazis más grande de Europa. La mayoría de sus habitantes murieron por hambre, tifus o en campos de concentración. Su levantamiento en abril de 1943 fue la primera rebelión judía de la Segunda Guerra Mundial.
16 de octubre de 1940: los nazis establecen el gueto de Varsovia
Soldados alemanes arrestando a judíos durante el levantamiento del Gueto de Varsovia, en mayo de 1943. Fuente: Wikimedia

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Antes de la política de exterminio, conocida como solución final, el régimen nazi decidió aislar a los judíos europeos en guetos, con el fin de controlarlos y evitar que se mezclasen con el resto de la población. Esta decisión se sumó a las leyes de Núremberg de 1935, que definían quién era considerado judío y establecían medidas segregacionistas, y a la obligación de identificarse como tal portando la estrella de David en los territorios ocupados. Polonia, ocupada desde 1939, llegó a albergar cuatrocientos guetos en distintas ciudades. 

La construcción en Varsovia comenzó a principios de 1940. Por orden de los nazis, el Consejo Judío de la capital polaca, presidido por el ingeniero Adam Czerniaków, se encargó del pago de las obras y de su administración. El gueto, en el centro de la ciudad, medía apenas cuatro kilómetros cuadrados, de los que sacaron a sus habitantes para trasladar a todos los judíos de Varsovia y alrededores. Cerrado con un muro de tres metros de alto, alambrada de espinas encima y custodiado por guardias dentro y fuera del perímetro, el gueto se estableció oficialmente el 16 de octubre de 1940 y se cerró un mes después.

Sobrevivir en el gueto de Varsovia

Las condiciones de vida dentro del gueto eran durísimas. Sus habitantes soportaban un hacinamiento en el que llegaban a convivir 146.000 personas por kilómetro cuadrado, es decir, entre ocho y diez por habitación. La sobrepoblación, sumada a las malas condiciones higiénicas, provocaron enfermedades y epidemias, como la de tifus.

Las raciones de comida que repartían los alemanes eran mínimas y no cubrían las necesidades básicas de las personas en el gueto. En 1941, el judío medio consumía solo 1.125 calorías al día, cuando la media necesaria son unas 1.600. El contrabando de comida y bienes se hizo habitual a través de los niños, más capaces de colarse por los huecos del muro y pasar desapercibidos. El resultado fue de 83.000 judíos fallecidos por inanición y enfermedad  desde 1940 hasta mediados de 1942. Muchos habían vivido y morían en la calle.

Pese a las malas condiciones, en el gueto pronto se formaron organizaciones que luchaban por mantener viva a la población y sustentaban la vida social, como los Comités de Vivienda o las Cocinas Comunitarias, encargadas de proveer alimentos y asistencia. Se formaron escuelas clandestinas y grupos de estudio profesionales, y hasta hubo espacio para la cultura: una de las instituciones más curiosas del gueto fue la popular Orquesta Sinfónica Judía

De la Operación Reinhard al levantamiento del gueto

Tras la Conferencia de Wannsee del 20 de enero de 1942, en la que acordaron la solución final, los nazis iniciaron la Operación Reinhard: el plan de aniquilación de los judíos de Polonia. El gueto de Varsovia se convirtió en un lugar de paso, donde se les concentraba antes de deportarlos a campos de exterminio como el de Treblinka. En julio de 1942 comenzaron las deportaciones masivas: las SS y la policía llevaban cada día a miles de judíos al punto de encuentro junto a las vías férreas para su traslado. Hasta el mes de septiembre de ese año, 265.000 judíos fueron deportados de Varsovia a Treblinka y 35.000 fueron asesinados en el camino. En octubre, el líder de las SS, Heinrich Himmler, ordenó liquidar el gueto. 

Mientras tanto, varios de los 60.000 judíos restantes organizaron dos agrupaciones clandestinas de resistencia a la violencia nazi: la Organización Judía de Combate (ZOB, por sus siglas en polaco) y la Unión Militar Judía (ZZW). Sus primeras acciones fueron el ataque el 18 de enero de 1943 a los guardias encargados de la deportación, que permitió que varios judíos pudieran escapar y esconderse, y la construcción de búnkeres y obtención de armas. 

Con el ambiente cada vez más encendido, el 19 de abril el gueto se levantó. Cuando los guardias nazis entraron para reanudar el plan de deportación, miembros de la ZOB y la ZZW los atacaron con pistolas y explosivos. Las autoridades respondieron con el ejército, que derrotó a la resistencia judía el 16 de mayo, capturando a más de 56.000 personas, destruyendo centenares de búnkeres y volando con explosivos la Gran Sinagoga de Varsovia, cuya destrucción simboliza la caída del gueto. Los supervivientes fueron deportados.  
A pesar de su fracaso, el levantamiento del gueto de Varsovia se convirtió en un símbolo. Su resistencia contra el nazismo inspiraría rebeliones en otros guetos judíos como el de la ciudad de Byalistok, también en Polonia, y en campos como el propio Treblinka.

Alba Leiva

Madrid, 1997. Redactora en El Orden Mundial. Graduada en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense y Máster en Geopolítica y Estudios Estratégicos por la Universidad Carlos III. Me interesa la política internacional, la geopolítica de los recursos, las nuevas tecnologías y la cultura.

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