Francia tiene un problema de brutalidad policial

Francia se ha vuelto el país europeo con más asesinatos policiales. Detrás están la desigualdad entre ciudades y periferias, la fractura social entre blancos y comunidades de origen migrante y el aumento de la mano dura. La crisis de seguridad por los disturbios ha aupado a la extrema derecha.
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Francia tiene un problema de brutalidad policial
Fuente: elaboración propia con imágenes de Pixabay

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“Te voy a meter una bala en la cabeza”. “Dispárale”. Son las últimas palabras que escuchó Nahel, el menor de ascendencia magrebí asesinado por un policía francés el pasado 27 de junio. Las imágenes, que evocaron al asesinato del afroamericano George Floyd, desencadenaron una ola de violencia en el país. Pese a que Francia está lejos de Estados Unidos en víctimas policiales, son casos cada vez más comunes. Ya se ha vuelto el país europeo con más asesinatos de este tipo, y desde la ONU y el Consejo de Europa han señalado el racismo y los “excesos de fuerza” de la policía francesa.
Esta americanización de la policía gala no es casual. El aumento de su violencia está ligado a una mayor polarización y conflictividad social en Francia. Los disturbios de la última semana han evidenciado la división entre las comunidades de origen migrante de los suburbios o banlieues, y el resto del país. Estas disputas han favorecido el crecimiento de la extrema derecha, reflejado en las contramanifestaciones en defensa de la identidad nacional. En ese contexto, figuras como Marine Le Pen han encontrado el terreno ideal para llegar al poder en 2027.
Un mal endémico en Francia
Francia tiene un problema con la violencia policial. La brutalidad de las fuerzas de seguridad ha sido un mal recurrente desde el siglo pasado, con episodios como la masacre de París de 1961. El país enfrentaba la guerra de Argelia, y cientos de manifestantes argelinos fueron asesinados y arrojados al río Sena. Sin embargo, el punto de inflexión más reciente fueron los disturbios de 2005. Estallaron después de que dos jóvenes de origen africano que huían de la policía murieron electrocutados en un transformador eléctrico.
La magnitud de estas movilizaciones en los suburbios llevó a las fuerzas policiales a adoptar un enfoque más duro para reprimirlas. Una medida ha sido el uso de LBD, armas antidisturbios que lanzan pelotas de goma. De hecho, se está investigando la muerte de un hombre en Marsella que en las protesta...

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David Gómez

Guadalajara, 1999. Doble grado en Relaciones Internacionales y Periodismo por la URJC. Ciencias Políticas en la Università degli Studi di Firenze. Apasionado de la geopolítica, el deporte y el cine.