La Unión Europea lleva una década pasando por retos cruciales, y este domingo 26 vuelve a ser una cita clave. En El Orden Mundial hemos preparado este especial una recopilación de artículos, infografías y mapas para poner contexto a las elecciones europeas de 2019.
La Unión Europea lleva encadenando años de retos y preocupaciones al menos una década, desde el estallido de la crisis económica en 2008. Quizá fue entonces cuando se inauguró una tendencia que ahora se verá definitivamente confirmada en las elecciones europeas del próximo domingo 26: la del desconcierto y la desconfianza hacia la Unión, manifestada más claramente por el auge de los movimientos populistas y soberanistas. Por tanto, las elecciones no van a suponer un riesgo inmediato a la estabilidad de la Unión. Pero sí supondrán un antes y un después, en tanto que inaugurarán oficialmente en Bruselas un orden que ya se lleva dando a nivel nacional en los países miembros.
La primera de las claves la da el declive de los dos grandes partidos: por primera vez en la historia de las elecciones europeas, democristianos y socialdemócratas no alcanzarán la mayoría absoluta por sí solos, dependiendo de otros grupos —previsiblemente los liberales— para mantener la gobernabilidad. De la mano de ese declive, salen reforzados también otras tendencias políticas, como los verdes o los mismos liberales. Tres años después del referéndum del brexit, el hecho de que el Reino Unido participe en las elecciones es muestra de la descomposición de la política británica; y con el Reino Unido todavía dentro del club, no sería difícil que su tóxica y descompuesta situación política acabara por afectar al resto de la Unión.
Pero sobre todo, la gran noticia que traerá el nuevo Parlamento —y con él, la nueva Comisión que se nombre después— es la normalización de la presencia de las fuerzas euroescépticas también a nivel europeo. No solo porque las encuestas ya estén advirtiendo de que la alianza de Salvini podría llegar a ser tercera fuerza, y su Liga tenga posibilidades de ser el partido con más escaños. Sino porque ahora, con estas fuerzas gobernando en países como Italia o Polonia, sus gobiernos también tendrán voz y voto en la composición de la Comisión, influyendo directamente en el rumbo político europeo de los próximos cinco años.
Ante estos retos, y otros externos como el creciente papel de China o las presiones de Trump, la alianza entre Francia y Alemania —motor y centro de la política europea— está en horas bajas y es incapaz de responder, como ya anticipamos en el capítulo sobre Europa de nuestro “El mundo en 2019”. Merkel dejará la política tras quince años siendo el centro de Europa y dejando un legado controvertido. Por su parte, Macron lucha por mantener el respaldo de los franceses y por darle un empuje a su agenda reformista, que en Alemania no respaldan.





















