Drag Race: cómo un reality de drag queens ha globalizado la lucha LGTB

El concurso televisivo Drag Race es un fenómeno de entretenimiento global. Su éxito está visibilizando el arte de las drag queens, marginal hasta hace poco tiempo, y dando fuerza a la lucha del colectivo LGTB en países como Filipinas, Brasil o España.
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Drag Race: cómo un reality de drag queens ha globalizado la lucha LGTB
Cartel promocional del programa.

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Hace veinte años, cuando solo Países Bajos había legalizado el matrimonio igualitario y la visibilidad LGTB era muy poca, era imposible imaginar un programa protagonizado por drag queens convertido en un fenómeno internacional. Hoy, RuPaul's Drag Race, un reality show que otorga el título a la mejor estrella drag, un año de maquillaje y miles de dólares como premio, ha conseguido que el drag deje de vivir en los márgenes. Cada semana, miles de espectadores de todo el mundo siguen a una decena de concursantes que se enfrentan a desfiles de moda, espectáculos de comedia y pruebas de baile, sin escatimar en maquillaje, carisma ni centímetros de tacón. 
Este éxito es obra de la drag queen estadounidense RuPaul, que estrenó la serie en 2009. A pesar de sus inicios precarios ya suma catorce temporadas, spin offs y programas especiales, podcasts y canales de YouTube de exconcursantes, y desde 2016 celebra la convención bianual DragCon en Los Ángeles y Nueva York. Además, el formato se ha exportado a tres continentes, convirtiendo a Drag Race en una marca global de entretenimiento que ayuda a extender el drag por el mundo. 
De arte marginal al reality show
El drag es una forma de expresión artística en la que una persona se viste y maquilla exagerando una expresión de género. Las drag queens son normalmente hombres gays, bisexuales o queer que se visten de manera femenina, mientras que los drag kings son mujeres que se visten de forma masculina. También existen personas trans que hacen drag exagerando su propia expresión de género. Es un arte variado que engloba desde concursos de misses hasta versiones más conceptuales y andróginas.
Ligado siempre al colectivo LGTB, el drag ha existido durante décadas en la marginalidad. En Estados Unidos se desarrolló en las grandes ciudades como Nueva York, que dio lugar a una subcultura propia: los balls, competiciones de moda y baile que vivieron su auge en los años ochenta y noventa. Muchos jóvenes negros y latinos de los barrios...

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Alba Leiva

Madrid, 1997. Redactora en El Orden Mundial. Graduada en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense y Máster en Geopolítica y Estudios Estratégicos por la Universidad Carlos III. Me interesa la política internacional, la geopolítica de los recursos, las nuevas tecnologías y la cultura.