El coronavirus y la pandemia del crimen organizado

Los grupos criminales están sacando partido a la pandemia. Desde la mafia italiana a las maras centroamericanas o los yihadistas de Al Shabab, todos han aprovechado el coronavirus para expandir su influencia allí donde el Estado no puede llegar. Como cualquier otra crisis, esta puede ser una desgracia para unos y una oportunidad para otros.
Política y eleccionesMundo
El coronavirus y la pandemia del crimen organizado
Fuente: elaboración propia.

Esta funcionalidad está reservada a suscriptores.Guardar artículo

La crisis de 2008 empujó a miles de familias italianas a la pobreza. La recesión económica, el desempleo y la crisis inmobiliaria obligaron a muchos a pedir un crédito para poder hacer frente a sus deudas. Sin embargo, los bancos no prestaban dinero, y en un contexto de crisis como ese, la mafia se convirtió en el banco de crédito más importante del país en una Italia que se ahogaba. Doce años después, la pandemia ha demostrado otra vez que los grupos criminales son parte del sistema, y que también se ven muy influidos por los vaivenes económicos, políticos y hasta sanitarios. Desde las tríadas chinas a la yakuza japonesa, pasando por las maras o los yihadistas, el coronavirus es una gran oportunidad para los grupos criminales, aunque también entrañe riesgos.

Para ampliar: “Yakuza: katanas, tatuajes y limusinas”, Daniel Rosselló en El Orden Mundial, 2015

La vieja escuela contra la pandemia

Suscríbete a EOM para seguir leyendo este artículo

Lo que pasa en el mundo te afecta. Comprenderlo es más necesario que nunca

Mensual

Accede a todos nuestros contenidos y apoya nuestro proyecto. Podrás cancelar tu suscripción en cualquier momento.

6€ /mes

Ahorra un 20%

Anual

Todas las ventajas de EOM durante 12 meses. Además, te ahorrarás un 20% al suscribirte con un solo pago.

60€ /año

Mecenas

Si te apasiona nuestro trabajo y quieres apoyarnos más, conviértete en mecenas de EOM

90€ /año

Continuar

Anual · Cancela en cualquier momento

Eduardo Saldaña

Madrid, 1994. Codirector de El Orden Mundial (una aventura de la que estamos orgullosos). Graduado en Relaciones Internacionales (URJC) y máster en Estudios Africanos (UAM).