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Suscripción Cartografía Geopolítica Europa

La geopolítica de Italia

Descripción del mapa

Italia ocupa un espacio geográfico bien definido. Al norte limita con la cordillera de los Alpes, y desde allí se extiende hacia el sur, ocupando la península italiana y las islas de Cerdeña y Sicilia. Sin embargo, pese a compartir un espacio geográfico claro y elementos históricos y culturales, el Estado italiano no apareció hasta el siglo XIX con la unificación llevada a cabo por el entonces Reino de Piamonte-Cerdeña sobre los numerosos ducados, reinos y ciudades Estado que hasta entonces se repartían la península.

Parte de aquellas fronteras siguen siendo visibles en la actual Italia. En el sur el antiguo Reino de Dos Sicilias sigue siendo la parte más tradicional y pobre del país y donde distintos grupos mafiosos todavía tienen una notable presencia. Al norte, el fértil valle del único río realmente relevante del país, el Po, y de las tierras de Toscana, permitieron el desarrollo de numerosos y pequeños Estados ricos y prósperos que impulsaron el Renacimiento, y donde la competencia entre ellos por la supervivencia les llevo a desarrollar una cultura de fuerte innovación que se ha transformado en los distritos industriales italianos. En el centro del país, los antiguos Estados Pontificios funcionan de bisagra entre los inmensos contrastes del norte y el sur.

Los distritos industriales italianos se caracterizan por la presencia de muchas ciudades medias como Verona, Padua, Parma, Reggio Emilia, Prato o Módena, cada una de las cuales se especializa en un par de productos y complementándose entre ellas, formando un espacio espacialmente resiliente a las crisis económicas. Gracias a este sistema industrial y el complemento de grandes centros de servicios como Milán o Turín las regiones de la cuenca del Po concentran la mitad del PIB italiano en un tercio de la tierra, mientras que el extenso sur —incluyendo Cerdeña— apenas llega al 23% del PIB con el 40% de la superficie.

Así, mientras el norte se integra en las dinámicas del occidente europeo y forma parte de la banana azul, el sur tiene valores de renta per cápita más próximos a los del este del continente. El fuerte contraste entre el norte y el sur queda reflejado en el mapa de desempleo, de fracaso escolar, de jóvenes que ni estudian ni trabajan, en el valor añadido por hora de trabajo, de inversión en I+D o en la recepción de ayudas europeas. Esta división se ha visto también en la política italiana, con un norte tradicionalmente dominado por la elitista Liga Norte y un sur donde se ha implantado el partido político de protesta Movimiento 5 Estrellas.

Italia, PIB y la banana azul europea
Italia ocupa un lugar central en Europa. La parte norte del país es el motor económico y se integra con las regiones más dinámicas de Europa. Por el contrario el sur tiene una riqueza bastante por debajo de la media europea.

Italia es un país étnicamente más diverso de lo que se suele pensar, con minorías centenarias y en algunos casos milenarias de griegos, albaneses, croatas, eslovenos o alemanes. La antigua provincia austriaca de Bolzano, más conocida como Alto Adigio por los italófonos o Tirol del Sur para los germanófonos, es habitada por la mayor comunidad no italiana del país, y su alta autonomía no ha impedido la existencia de un movimiento que busca su reincorporación a Austria.

La posición privilegiada de Italia, en el centro del continente europeo, pero al sur lindando con la costa norteafricana y en el centro mismo del Mediterráneo, permitieron el auge del Imperio romano, pero también han hecho de Italia una pieza clave en la distribución y abastecimiento a Europa. Sus principales puertos se encuentran principalmente al norte, como acceso desde el Mediterráneo al corazón europeo. A sus fronteras llegan todas las grandes rutas de abastecimiento de gas natural, y si bien el país importa principalmente desde Argelia, a su territorio llegan gasoductos procedentes de Irán, Azerbaiyán, Rusia, Noruega o Países Bajos, y desde Italia se va organizando cada vez más la distribución a Europa.

Esa misma posición ha hecho de la península itálica un lugar de paso necesario para aquellos que intentan acceder a Europa, llegando al sur de Italia algunas de las grandes rutas migratorias al continente. Esto provoca una fuerte presión migratoria tanto en la región de Sicilia como en las islas de Lampedusa y Pantelaria, que se han visto sobrepasadas. La mafia ha aprovechado la ocasión para sacar tajada haciéndose cargo de los centros de recepción de migrantes.

Rutas de migración a Italia
Italia ocupa una posición clave en el Mediterráneo y en las rutas que le atraviesan. Esto incluye a las grandes rutas migratorias desde África y Oriente Próximo a Europa.

También hay que tener en cuenta la importante presencia estadounidense en Italia, con cinco grandes complejos militares a lo largo del país, destacando la base de Nápoles, sede de la VI Flota de la armada de EE. UU. Estas bases fueron piezas fundamentales de la presencia estadounidense en Europa durante la Guerra Fría, y mantienen su importancia como parte del cerco a Rusia. La importancia de Italia para Washington llevó a la potencia estadounidense a desarrollar maniobras como la operación Gladio, orientada a reducir la influencia de los partidos y Gobiernos de izquierda por toda Europa.

De igual manera, dentro de la península y de la propia Italia encontramos la Ciudad del Vaticano. El país pontificio es parte de la capital italiana, donde sus estructuras de poder penetran y se mezclan con las italianas. Sin embargo en Italia el explosivo panorama político no tiene nada que envidiar al peligroso entorno físico. Una gran falla cruza todo el país de sur a norte, convirtiéndolo en el gran epicentro sísmico de Europa occidental. A esta hay que sumar cuatro grandes volcanes activos, algunos de los cuales se encuentran realmente próximos a grandes ciudades, como el Etna de Catania o Nápoles a la sombra del Vesubio. Este último caso es especialmente llamativo, ya que el volcán que enterró Pompeya bajo las cenizas no es más que el mayor cono volcánico de los Campos Flégreos, un supervolcán que forma un inmenso cráter y da lugar a la bahía de Nápoles y sobre el cual se asienta la ciudad.