¿Qué consecuencias tiene el fin del acuerdo del grano entre Rusia y Ucrania?

Rusia puso fin al acuerdo con Ucrania para desbloquear la exportación de cereales por el mar Negro alegando incumplimientos. Además de perjudicar la economía ucraniana, la decisión puede acelerar una crisis alimentaria mundial
EOM explicaGeopolíticaRusia y espacio postsoviético
¿Qué consecuencias tiene el fin del acuerdo del grano entre Rusia y Ucrania?
Fuente: Pxhere

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El fin del acuerdo del grano por parte de Rusia dañará la economía de Ucrania y pondrá en riesgo la seguridad alimentaria de sus principales importadores. En vigor desde julio de 2022, el acuerdo entre Rusia, Ucrania y Turquía supervisado por Naciones Unidas aseguraba el tráfico de cereales desde puertos ucranianos hacia 45 países de África, Asia y Europa. Moscú aseguró el pasado 17 de julio que se estaban incumpliendo las condiciones y sus demandas, y la decisión llegó tras un nuevo ataque presuntamente ucraniano al puente de Kerch, clave para la comunicación entre Rusia y la península de Crimea.

El único éxito diplomático de la guerra de Ucrania

Ucrania es uno de los principales exportadores de cereales del mundo gracias a sus suelos fértiles. Con el estallido de la guerra en 2022, su producción y suministro disminuyeron. Por un lado, porque la mayoría de los cultivos se ubican en el este del país, foco de los enfrentamientos con Rusia. Muchos terrenos quedaron inservibles en los primeros meses del conflicto. Por otro, porque Rusia bloqueó los puertos ucranianos del mar Negro desde donde salía el cereal. Esto, junto a los bloqueos occidentales a Moscú, redujo la oferta y disparó los precios en los primeros meses de 2022. Egipto, Yemen o Sudán entraron en riesgo de crisis alimentaria por depender del grano ruso y ucraniano y por su poca resiliencia ante la inflación.

Los esfuerzos diplomáticos de Turquía lograron que Rusia y Ucrania firmaran en julio su único acuerdo en lo que va de guerra. Con el acuerdo del grano, los tres países se comprometían a asegurar su suministro desde los puertos ucranianos de Odesa, Chornomorsk y Yuzhni hacia los mercados globales por una serie de corredores marítimos en el mar Negro. Para ello crearon el Centro de Coordinación Conjunta auspiciado por Naciones Unidas, encargado de monitorizar el flujo de estas mercancías. Desde entonces han salido 32 millones de toneladas de bienes alimentarios. Esto ha contribuido a que el precio de los alimentos caiga un 11,6% en un año. También a que el Programa Mundial de Alimentos de la ONU haya suministrado 725.000 toneladas de trigo a población necesitada en Etiopía, Afganistán, Somalia, Kenia, Sudán y Yemen.

¿Del fin del acuerdo del grano a una crisis alimentaria?

Rusia ya había renovado el acuerdo del grano tres veces, pero esta vez ha cumplido su amenaza de echarse atrás. Según el Kremlin, las sanciones a organismos estatales rusos que exportaban alimentos y fertilizantes —dos productos exentos de bloqueos— incumplían el acuerdo. La salida, no obstante, le sirve a Moscú para presionar a Ucrania en plena contraofensiva. A corto plazo, Ucrania es la principal damnificada: el bloqueo a sus exportaciones del grano golpea una economía dañada por la guerra, que enfrenta las pérdidas económicas y el aumento de los costes por la redirección de la producción hacia rutas alternativas. Rusia ha completado su salida del acuerdo bombardeando las instalaciones portuarias de Odesa y Nikolaiev, lo que también ha llevado a Kiev a considerar las embarcaciones rusas como objetivos militares.

El impacto global del fin del acuerdo del grano es más limitado a corto plazo. De momento los precios se han mantenido estables. La situación no es tan volátil como al comienzo de la guerra: hay gran cantidad de trigo circulando gracias a las exportaciones de Australia, Rusia o Argentina, que ha producido más este año. Pero si Ucrania no da salida a su producción o ésta se encarece mucho, la crisis alimentaria llegará o se agravará en distintos países. Más aún porque los más vulnerables no han sido los principales receptores de este grano. Para Somalia o Sudán del Sur, la hambruna ya es inminente. Por tanto, el fin del acuerdo del grano entre Rusia y Ucrania puede acelerar una crisis alimentaria global.

Turquía y la ONU ya han mostrado su voluntad de negociar para evitar ese escenario. Pero el ataque al puente de Kerch y sus represalias complican que rusos y ucranianos acerquen posturas. Por otro lado, existen otras rutas que ya se contemplaron antes de la firma del acuerdo. La más factible sería llevar el grano a Polonia en tren y transportarlo por el Danubio al puerto rumano de Constanza, también a orillas del mar Negro. Sin embargo, Polonia, Hungría, Eslovaquia, Bulgaria y Rumanía se han mostrado contrarios por miedo a que la entrada de grano ucraniano afecte su producción nacional. Otras rutas más lentas y arriesgadas serían llevarlo a los puertos bálticos de Polonia y Lituania, pero tampoco evitarían una subida de precios y una peor nutrición internacional en los próximos meses.

Alba Leiva

Madrid, 1997. Redactora en El Orden Mundial. Graduada en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense y Máster en Geopolítica y Estudios Estratégicos por la Universidad Carlos III. Me interesa la política internacional, la geopolítica de los recursos, las nuevas tecnologías y la cultura.