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Críticas a Donald Trump, montajes musicales, humor y colaboraciones con sus votantes más jóvenes. Así es la cuenta de TikTok de la campaña de Joe Biden para las elecciones presidenciales de noviembre. Sin embargo, la popular aplicación de vídeo puede tener los días contados en Estados Unidos. El pasado 24 de abril, Biden firmó una nueva ley que da seis meses a la empresa propietaria china ByteDance para venderla. Detrás hay argumentos como la protección de datos, la adicción que provoca su algoritmo o la seguridad nacional. Si la compañía incumple, TikTok no podrá operar en territorio estadounidense.
Sin embargo, las justificaciones son endebles. Otras aplicaciones como Instagram o Facebook tienen acceso a los datos de los ciudadanos. De hecho, Meta o Google han sido investigadas y multadas por promocionar la desinformación y escándalos como el de Cambridge Analityca o violar las leyes antimonopolio, respectivamente. En cambio, el futuro de TikTok es otro episodio en la guerra tecnológica entre Estados Unidos y China. Una donde lo más importante es el proteccionismo y la competición entre Estados, y donde lo de menos es el poder de las grandes tecnológicas sobre los ciudadanos.
TikTok: otra batalla en la guerra tecnológica
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